mariposa

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Ámbar Martinez

Al despertar un fuerte dolor de cabeza me golpea haciéndome cuestionar porque me tomé todo ese vodka, el recuerdo de Dominic me parece borroso, quizás tuve un sueño donde yo le sacaba la puñeta, la idea me hizo sonreír, cuando abro mis ojos toda la sonrisa se me borra.

Dominic está allí despierto, sus ojos fijos en algún lugar de la habitación.

—¿Que haces aquí?

—Necesito que hablemos.

—No quiero hablar contigo Dominic, quiero estar lo más lejos posible de ti.

Su rostro se contrae de dolor, pero no me detengo.

—Ambar yo te elegí a ti —dice mientras se pasa las manos por el rostro con frustración —. Yo solo fui a rescatar a la niña , oruga tu me conoces un poco, no fui yo quien sacó a todas esas niñas de un destino trágico vendiendo sus cuerpos por culpa de la trata de mujeres.

Si es cierto reubico a las más jóvenes, es algo que no se puede negar.

—Yo Ámbar no podia dormir tranquilo sabiendo que esa niña tenía un destino trágico ¿Sabes por qué? —su voz se rompe. 

—Cuando mi padre golpeaba a Kanat yo deseaba que llegara un ángel salvador, yo oraba porque llegara alguien que nos defendiera, pero no ocurría nada Ámbar —su voz es aún más temblorosa—. Sabes que Kanat hacia todo para llamar la atención de mi padre y que se metiera con el y no conmigo.

—Dominic lo siento no puedo quedarme a tu lado, quizás tenías buenas razones Dom para buscar a la niña, el problema Dominic es que no pensaste como eso me iba hacer sentir, no te tomaste un segundo en pensar en como me iba a sentir yo, no pensaste en mi, lo cierto es que pensaste en Rebbeca y en lo feliz que la haría tener la niña con ella.

—No voy a negarte Ámbar que no pensé que eso fuera a causar un problema entre nosotros, y tampoco voy a negarte que si me alegraba la idea de que Rebbeca fuera feliz con la niña, pero no de la manera en que tú lo piensas, no es así.

—No quiero que Dominic esté en tu segundo lugar siempre, yo no quiero , no puedo soportarlo —mi voz se quiebra —. Yo quiero alguien que su mundo gire alrededor de mi y no me importa sonar egoísta, quiero una persona que se centre en lo nuestro y tú no estás listo para eso, tu no sabes lo que quieres y me estás haciendo daño, así que vamos a dejarlo hasta aquí.

En sus ojos oscuros hay un dolor profundo, pero no responde nada, solo se levanta del suelo y se acerca a mi suavemente, su altura es realmente imponente.

—Oruga no hagas esto por favor.

—Ya está hecho Halcón, quiero irme por favor.

Sus labios rozan mi frente y solo cierro los ojos sintiendo todo el dolor, voy a extrañar sus besos.

—Vale oruga, déjame ayudarte a conseguir un buen vuelo.

—Aqui está el dinero que tomé de su habitación —mi voz baja avergonzada no debí tomar su dinero.

—Quedatelo, Ámbar quiero pedirte algo.

Asiento esperando que formule su pedido.

—Permiteme ayudarte para que puedas estudiar —hay mucho dolor en su voz —. Por favor oruga.

—Sabes que me avergüenza Dominic eso , yo trabajaré y bueno poco a poco iré estudiando ,todavía me falta un largo camino pero voy hacerlo.

—Dejame ayudarte Ámbar, es mi única condición para que te vayas.

—Si necesito tu ayuda yo te la pediré.

—No quiero dejarte ir Ámbar, quiero ser egoísta, pero —sus manos me agarran de la cintura a pretujandome con su cuerpo —. Eres mi mariposa, y las mariposas tienen que ser libres de elegir, espero que el tiempo te haga volver a mi.

—Yestrid deja de hacerlo más difícil —susurro en su pecho, siempre había escuchado eso de dejar de ir a alguien amando lo es como morir y nunca lo había entendido hasta ahora.

—Vale, buscaré tus cosas en la mansión —aprieta mi mejilla —. ¿No quieres despedirte de Varrvy?

—Luego la llamaré , quizás pueda darle clases virtuales —una sonrisa triste se escapa de mis labios la pequeña rubia me ha robado el corazón, al parecer mi corazón está lleno de Chein, porque incluso el insufrible de Kanat tiene un lugar—. Dominic mándame las cosas con Dimitri.

El solo asiente mientras abandona la habitación, un dolor que arde , que quema, que me roba el aire me hunde cuando veo su espalda abandonar el  lugar, te amo Halcón , quizás un día tu visión pueda mejorar, quizás un día nuestra historia pueda funcionar, pero ahora no es nuestro momento, quizás algunas historias estan destinadas a quedarse en el medio, quizás algunos amores solo pueden vivir en el hubieran sido , en lo incierto.

Me visto y salgo a las afueras, allí están Rubí y Simonetti con una sonrisa divertida, al verme sonrien aún más.

—¿Cómo estuvo tu noche?

—No recuerdo nada de lo que pasó , solo pedazos borrosos y mi cabeza va a explotar —me quejo mientras me siento en el mesón.

—No creo que no puedas recordar estar con Dominic Chein.

—No estuvimos , no de esa forma, solo me quedé dormida.

—¡Joder Ámbar! —se queja rubí —. A una le tocan puros gordos feos y a ti te toca un muñeco sexy y solo te quedas dormida.

Una sensación de rabia me da al saber que ella considera Dominic de esa forma, pero trato de calmarme no somos nada, me digo cien mil veces, ellas lo pueden mirar como mejor le parezca.

—Yo apuesto que está a unos quince centímetros —dice Simonetti haciéndome salir de mis pensamientos —.

—No yo creo que está por encima , apuesto que mucho más que eso.

—Pueden dejar de hablar de Dominic —digo irritada lo que me falta ahora es que se pongan a discutir del tamaño de su amigo.

—Ambar —Antonieta me jala del brazo , sus ojos oscuros me miran con confusión —. ¿Dimitri trajo una maleta con tus cosas me puedes explicar?

—Me regreso a Colombia a Antonieta, este no es mi lugar y estoy cansada de luchar contra lo inevitable.

Peligrosa Adicción (Prime Borrador )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora