Conexiónes

333 21 2
                                        

Dominic Chein

Bajamos a la cena, mi mano va entrelazada con la de Ámbar, sus dedos están sudorosos y puedo ver la inseguridad que esta sintiendo ella, aprieto su mano y le regaló un guiño mientras abro la puerta para entrar al salón.

Vegoña ha decorado el comedor, pequeñas flores van por el centro de la mesa , todas en tonos pasteles, ya todos están sentados, Vegoña, Kanat, Zacarías, Gedeon , Nikita, Varvara , Tadeo , Rebbeca y ahora nosotros. Los puestos que quedan son incómodos, yo al lado de Tadeo o Ámbar al lado de Tadeo y pues no, no voy a dejar que ella esté a su lado.

Abro camino y ruedo la silla para que Ámbar se siente.

—Los estábamos esperando —sonrie Vegoña —. Ya voy a servir.

¿Y Rigoberta?

Vegoña se levanta de su asiento y Ámbar hace lo mismo, luego Rebbeca y Nikita se le une , todas comienzan a servir la comida en los  platos. Concentro mi mirada en Kanat, una sonrisa divertida dibuja su rostro, si no estuviera en esa silla de ruedas, juro que me pararía y golpearía su rostro.

—¡Gracias piñata! —la voz de Tadeo al recibir su plato me hace vomitar de la risa ¿Piñita? , definitivamente el gatita le quedaba más bonito.

Rebbeca coloca mi plato, estoy apunto de sonreír y decirle gatita solo para molestar al imbécil que está a mi lado, pero entonces la veo, mi oruga me observa por el rabillo del ojo, está hermosa y veo su miedo, respiro profundo, decido luchar por lo que estamos construyendo, decido ser digno de ella.

—Gracias Rebbeca —respondo sin quitarle los ojos a Ámbar, ella gira su rostro hacia mi, sus mejillas están cargadas de un bonito rosa, le guiño el ojo y ella hace ese gesto perfecto cuando sonríe un poco, que arruga un poquito la cara y luego la estira.

Cuando terminamos de comer, Zacarías se levanta, siempre tiene ese porte milimétrico, toma la copa de champagne y yo me acomodo en mi asiento, le doy una sonrisa divertida a Kanat, quizás esto se va a poner divertido.

—Bueno dado a los acontecimientos de los últimos días no hemos tenido tiempo de hablar con ustedes sobre algunas cosas —se gira hacia todos los que estamos aquí —. Nikita y yo hemos decidido casarnos.

Mis ojos se posan en Nikita, siempre me pareció muy alegre y amable, pero ahora sus ojos oscuros, parecen estar lleno de rabia y tristeza, el motivo lo tiene justo de frente.

—¿Lo has decidido Nikita? —pregunta Kanat.

—Si, quiero casarme con Zacarias —una sonrisa apenas visible se dibuja en su rostro.

—Despues de que resuelvas lo de la macromafia nos casaremos , pero en las Vegas —se detiene unos segundos y Kanat asiente —. Ahora sí, brindemos, por mi futura esposa. 

Nikita sonríe, la sonrisa no le llega hasta los ojos, pero en toda la noche es la primera sonrisa mas cercana a lo genuino que le regala a Zacarías y me doy cuenta de que Nikita está luchando como todos de querer a alguien que nos conviene más de lo que debemos querer a alguien que simplemente no es para nosotros.

Todos se levantan y alzan las copas, las sonrisas se ven menguadas por las tristezas que cargamos.

—¿Cómo ha estado? —la voz de Rebbeca me hace girarme, lleva su pelo ligeramente recogido, un traje que no la hace ver de su edad si no quizás un poco más mayor, sus ojos café están llenos de emociones, todas a mi parecer bonitas.

—Estoy bien , lamento lo que pasó —siento que tenía que sacarlo, de verdad lamento eso.

Sus ojos marrones se llenan de brillo, está conteniendo las lágrimas.

—Lo siento, no quería Rebbeca —me apresuró a disculparme.

—No, no te preocupes, estoy bien, lo estoy llevando mejor —es una pésima mentirosa, la peor su voz se quiebra al final.

—Sabes que puedes darle tu amor a niños que no fueron amados por sus padres —le aprieto el hombro, ella me abraza, me quedó allí congelado, no porque este deseando este abrazo si no porque esos ojos platas me miran con dolor, me aparto de Rebbeca.

—Lo haré Dom, voy a adoptar, pero ahora no estoy lista—yo asiento, mientras intento encontrar a Ámbar en el salón.

—Espera un momento —le pido a Rebbeca —. Voy a buscar a mi novia te la voy a presentar.

Ella asiente sonriente, creo que necesitamos esto, creo que de alguna forma ella y yo siempre nos vamos a querer, siempre vamos a tener esa conexión.

Ámbar está recogiendo unos platos cuando la agarro por detrás.

—¿Por que te escondes aquí oruga?

—No me escondo solo estoy ayudando a Vegoña, porque le dió el día libre a Rigoberta, entonces sabes Vegoña sabe cocinar pero lo de limpiar trastos no es su fuerte, además yo...—le robo un beso, quiero que entienda que somos uno, que ella es mi presente.

—Luego te ayudo a recoger eso , quiero presentarte a Rebbeca —sus ojos me estudian, para luego asentir.

Caminamos a dónde está Rebbeca, quien habla de algo con Nikita pero al ver que llegamos se silencian.

—Rebbeca ella es Ámbar mi novia —le muestro a Ámbar y Rebbeca le da esa sonrisa de sol que ella tiene.

—Mucho gusto, soy Rebbeca —su sonrisa se va apagando cuando Ámbar no la corresponde, pero sin embargo le da la mano.

—Ambar Martinez.

—Si quieres te puedes unir a nosotras —es Nikita quien la invita y en eso llega Vegoña.

—¡Dios, yo no nací para organizar cenas!

—No parece —le anima Rebbeca —. Todo te ha quedado perfecto.

—Gracias Rebbe —le abraza mientras se sienta en el regazo de Rebbeca.

Escucho la voz de Kanat llamarme y me giro.

—¡Deja a las mujeres hablar de sus cosas Yastred, te necesitamos aquí!

Le doy una disculpa a Ámbar y me dirijo hacia donde están ellos.

—¡Dom! Están en Leontina —la voz de Kanat es profunda, ronca y terriblemente peligrosa.

—¿Quien se quedará con ellas? —señalo hacia las mujeres, Zacarías asiente como si también se preguntara lo mismo.

—Tadeo y Gedeon se quedarán con ellas —sentencia Kanat.

—Yo podría ayudarles —Gedeon es apenas un chico, no tiene idea de lo que es una maldita carnicería.

—No Gedeon, te necesitamos en las computadoras, en los audios y todo eso que haces desde aquí —digo tratando de darle un giro a la cuestión, para mí suerte el parece entender un poco.

—Ya le mostré a Kanat temprano algunas cosas —sonrie divertido.

—Vale tenemos que organizar el plan —digo observando a Tadeo quien a permanecido callado.

—¿Estás seguro que podrás cuidar de ellas?

Le pregunto a Tadeo quien tensa su mandíbula y todo su cuerpo parece querer explotar y salpicarme desde dentro.

—Ya no soy el mismo de antes Dominic —le da un trago fuerte a su vaso y por alguna extraña razón, siento que Kanat y el tienen una conexión donde yo estoy excluido.

Peligrosa Adicción (Prime Borrador )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora