Kanat Chein
Después de ver a Vegoña dormida en mi cama por más tiempo del que debería me levanté hacia mi despacho, enseguida prepare un café aunque son las cuatro de la madrugada necesitaba algo para concentrarme en el trabajo, había un problema en unos hoteles, un cargamento robado, y la copa que derrama el vaso, los Belgicos. Respire profundo , no tengo nada, solo un puto nombre y un montón de problemas, desde que tome el control nunca había tenido enemigos ocultos siempre todos fueron de frente, pero ahora hay algo grande creciendo y no se que es.
Marco el número de Pavel, hoy tenía planeado pasar el día trabajando y luego asistir a la fiesta que me organiza Dominic y Nikita año tras año.
-¡Joder no duermes! -su voz llena de sueño me hace reír un poco.
-La gente como yo no puede consiliar el sueño fácilmente -su risa se hace evidente, mientras espera que yo siga-. Quiero cancelar los planes de hoy.
-¿No creo que sea por tu cumpleaños, ha pasado algo más? -su voz ya no suena adormida si no más bien alerta.
-No nada importante, solo necesito un día lejos de toda esta mierda -me sincero un poco, la verdad es que quiero llevar a Vegoña a pasear por Rusia, pero la otra verdad es que quiero escapar un poco de todo lo que he estado viviendo por años.
-Vale , está bien hermano feliz cumpleaños, no te preocupes yo me encargo de todo con Dom.
-Gracias Pavel.
Me levanté del escritorio y me dirigí a mi habitación, al abrir la puerta encontré a Vegoña sentada en mi cama, sus ojos verdes buscando algo con preocupación, no debí dejarla sola.
-Vego -trate de sonar suave, ella fijó sus ojos en mi.
-¿Dónde estabas? -susurro aún tratando de esconder el miedo creciente que se dibujaba en su rostro.
-No podía dormir, estaba en mi despacho -me subí a la cama con cautela y la jale hacia mi-. Vuelve a dormir aún no amanece, cuando amanezca quiero mostrarte algunas cosas.
-¿Estás bien? -su voz esta mezclada entre el miedo y la angustia, siempre disfrute que la gente me tuviera miedo, hasta este momento, no quiero que ella me tema, pero su naturaleza lógica la hace dudar de mi y quizás debería.
-Lo estoy , descansa printssesa -bese sus cabellos y ella se acunó en mi pecho, acaricie su hombro hasta que su aliento se volvió tan suave y supe que se había quedado dormida.
No sé cuándo el sueño me arropó, tenía años que mi dormir era casi consiente pero al tener a Vegoña sobre mi, su calidez, su olor, su mano abrazándome como si pudiese salvarme de mi mismo, me hizo consiliar el sueño más profundo que he tenido en años.
Cuando abrí los ojos y busque la calidez de su cuerpo delgado, no conseguí nada más que sábanas enredadas, mi corazón bombeo sangre de una forma casi inhumana, me levanté de golpe y me asome en la ducha, Vegoña no estaba, salí de mi habitación casi al trote, en la cocina escuché su voz, un aire que no sabía que estaba conteniendo escapó de mi, me devolví a la habitación y me cepille, coloque una camiseta y salí aún con el pijama de mono, al entrar a la cocina , mi sonrisa se ensanchó, Vegoña tiene el pelo en una cebolla alta, una camiseta mía que tomo sin mi permiso, unos shorts que definitivamente deberían ser ilegales y una mano descansando en su cadera mientras sus ojos se concentran en el contenido del horno.
-Printsessa -mi voz rozo su oido y ella se giro sonriendo, esa maldita sonrisa que me tiene atrapado-. Muy madrugadora.
-Feliz cumpleaños Ruso -su voz bajo tanto que hizo que sonara tan sexy que casi la estampó contra el refrigerador, si no hubiese notado a la pequeña intrusa debajo de la mesa tratando de ocultarse con el mantel.
ESTÁS LEYENDO
Peligrosa Adicción (Prime Borrador )
RomanceUn corazón incapaz de amar, hielo seco, seco como su alma en sequía , como su corazón agrietado, como una vida sin sentido. Kanat Chein es eso y mucho más, su vida ha sido la consecuencia de las decisiones de otros, en su mundo no cabe el amor, en s...
