japoneses

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Kanat Chein

El chico es de la misma edad que Vegoña, su estatura es baja quedando por debajo de ella con sus tacones, pero aún así, ella está completamente relajada con el, su sonrisa es tan real que me duele, sus toques hacia el son relajados, eso me hace sentir extraño, se supone que conmigo se debería sentirse así, pero lo veo en sus ojos me teme, me tiene miedo y nunca me ha molestado que una mujer me tenga miedo, pero con Vegoña la idea me resulta molesta.

—Vamos a bailar Alberto—Vegoña jala al castaño incipido sin darme tiempo de protestar, así que veo como lleva al chico al centro del lugar.

Me quedo observándola se ve tan relajada, tan sonriente, tan ella, el chico en cambio mantiene mucha distancia entre ellos de hecho no están bailando pegados, el chico me mira a cada rato como si tuviese miedo de que le vuele la cabeza, veo su temor en sus ojos marrones y decido regalarle una mirada de pura advertencia, justo entonces Vegoña me mira y su rostro se pone rojo de rabia, una sonrisa se dibuja en mis labios cuando Vegoña deja de bailar y se dirige con el chico a dónde está su mamá.

Por un instante observo al papá de Vegoña, no me parece alguien confiable, siento que detrás de esa cara de hombre intachable hay demasiada mierda acumulada. Le envío un mensaje a Pavel que me averigüe todo sobre Alberto Vugoski, ya que Dominic en estos momentos debe estar hecho una mierda, una parte de mi se siente mal por el, no entiendo cómo siempre elige personas que no están al cien con el.

Me vuelvo a girar a ver a Vegoña , quien aún sigue agarrada con el castaño idiota, sonriéndole a su madre, decido salir a tomar un poco de aire antes de que lo agarre y lo acuchille en medio de la fiesta.

Atravieso la música, pienso que las canciones rusas son superiores sin duda alguna y Julia Volkova en cabeza la lista de cantantes Rusas superiores y sin duda alguna muy de mi tipo, estoy apunto de salir al exterior cuando siento que estoy siendo observado, miro alrededor desde el cristal buscando algo o alguien, trato de fijar mi visión mientras acomodo mi pistola, justo entonces el sonido de un grito, me hace salir al exterior, todo lo demás ocurre en ráfaga, más disparos, gente volando del techo, escapando y una Rebbeca en el suelo, su vestido blanco lleno de sangrep y un Tadeo arrodillado con ella, es todo lo que veo y una maldición se escapa de mis labios. 

¡Mierda! Si Rebbeca muere, Dominic no, ella no va a morir.

Tadeo la levanta y la lleva a su coche, la gente ya está afuera haciendo una barrera que no me permiti encontrar a Vegoña, frustrado corro hacia Tadeo, quizás pueda salvar a Rebbeca, la mano de Vegoña me toma por sorpresa, sosteniendo mi brazo, sus ojos verdes están llenos de lágrimas, observo a Danil y Lucas y no tengo que hacer más,ellos saben que deben protegerla.

—Voy con tu hermano printssesa —rozo su mejilla antes de correr y pasar entre la gente, subo al auto dándole una última mirada a Vegoña que ya está rodeada por mis hombres.

Tadeo está desconsolado, sus manos tiemblan y sus ojos están llenos de lágrimas, lágrimas que no evita derramar. Empiezo a explicarle todo lo que debe hacer para poder ayudar a Rebbeca a sobrevivir,no se porque me importa Rebbeca, pero de alguna forma que sea importante para Dominic me hace incluirla en mi lista.

—Presiona fuerte Tadeo, escucha aprieta aquí así —la sangre de Rebbeca empezó a salir mucho más fuerte, Tadeo me miró entrando en pánico, el jamás supongo que ha pasado por cosas así, en cambio yo, esto ha Sido el pan de cada día, le mire para calmarle solté las palabras más mentirosas que he dicho—. Ella va a estar bien , mírame.
  
Le ayude a presionar, Rebbeca empezó a llorar, el escuchar del bebé me hizo sentir fatal, ese bebé no sobrevivirá, cuando mucho ella lo haga.

—Tadeo el bebé — un sollozo se escapó de ella.

—Estara bien Rebbe, no te esfuerces —su voz sonó rota, desesperada.

Peligrosa Adicción (Prime Borrador )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora