Kagome x los dioses Ragnarok

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Kagome corría desesperada por los pasillos del Valhalla.

-¡Espera, Kagome-chan! ¡Solo quiero cargarte un rato más! -gritaba Raiden Tameemon.

-¡Mi emperatriz! ¡No huyas de tu imperio! -exclamaba Qin Shi Huang.

-¡Siéntate, chico! ¡Osuwari! -gritó Kagome por instinto, pero esta vez no funcionó con humanos enamorados.

Lü Bu, Adam, Sasaki, Jack, Tesla y los demás la perseguían como lobos hambrientos de amor. Sus voces llenas de obsesión resonaban por todo el palacio.

-¡No puedo más! -jadeó Kagome.

En un movimiento desesperado, saltó por una ventana abierta hacia lo que creía que era un jardín tranquilo. En lugar de eso, cayó directamente a través de un techo de cristal y aterrizó de golpe en medio del gran salón de los dioses.

El impacto levantó una nube de polvo y fragmentos de mármol. Cuando se disipó, Kagome estaba sentada en el suelo, con el uniforme arrugado, el cabello revuelto y respirando agitada.

Cientos de ojos divinos se volvieron hacia ella al mismo tiempo.

Allí estaban casi todos los dioses del Ragnarok, excepto Zeus que estaba en otro lugar. Thor, Odín, Shiva, Hades, Poseidón, Apolo, Hermes, Buda (en su forma divina), Loki, Anubis, y muchos más.

El silencio fue absoluto... hasta que Kagome levantó la vista y murmuró:

-Joder...

Esa sola palabra, dicha con voz agotada y sincera, pareció romper algo dentro de cada dios presente.

**Thor** fue el primero en reaccionar. Su martillo Mjölnir tembló en su mano mientras la miraba con ojos que nunca antes habían mostrado deseo. El Dios del Trueno, siempre callado, dio un paso adelante, su voz grave resonando como un trueno lejano:

-Esa fuerza... esa pureza... Tú no eres humana común. Eres... mía.

**Shiva** dejó de bailar. Sus cuatro brazos se detuvieron en el aire y sus ojos brillaron con una pasión salvaje.
-Una mujer capaz de hacer que los humanos se vuelvan locos... y ahora hace lo mismo con los dioses. ¡Quiero pelear contigo! ¡Quiero amarte! ¡Quiero todo de ti!

**Hades** se levantó de su trono oscuro, su aura sombría envolviéndola con ternura posesiva.
-Pequeña flor del mundo mortal... Ven conmigo al inframundo. Allí nadie volverá a perseguirte. Solo yo te adoraré por la eternidad.

**Poseidón** avanzó con su tridente, el mar en sus ojos volviéndose tormenta.
-Eres más hermosa que cualquier océano. Te haré mi reina. Quien se acerque a ti morirá ahogado por mi ira.

**Apolo** sonrió radiante, pero su mirada era obsesiva.
-Mi luz palidece ante ti. Cántame, baila para mí, déjame componer himnos eternos sobre tu cuerpo.

**Loki** apareció de repente a su lado en forma de ilusión, luego se materializó real, rodeándola con los brazos.
-Qué traviesa... Escapar de los humanos y caer justo aquí. ¿Quieres jugar conmigo para siempre, linda?

**Odín** observaba desde su trono con su único ojo brillando intensamente.
-Las runas nunca predijeron a alguien como tú. Ahora lo cambian todo. Serás mi Valkiria personal... y mucho más.

**Anubis** se acercó con paso animal, olfateando el aire alrededor de Kagome.
-Tu alma huele a pureza y poder. Quiero pesarla... besarla... guardarla solo para mí.

**Hermes** voló alrededor de ella a gran velocidad, riendo pero con ojos llenos de anhelo.
-¡Tan rápida para escapar! Pero no podrás huir de nosotros. ¡Eres demasiado perfecta!

Buda, incluso en su forma divina, sonrió serenamente, pero su mirada estaba cargada de deseo terrenal.
-He alcanzado la iluminación... y ahora solo quiero alcanzarte a ti.

Kagome se levantó lentamente, retrocediendo hasta que su espalda chocó contra una columna de mármol. Su corazón latía con fuerza.

-Esto no puede estar pasando... Primero los humanos, ahora los dioses... ¿Qué les pasa a todos?

Thor extendió su enorme mano hacia ella.
-Ven. No tienes que huir más.

Shiva dio un salto y aterrizó frente a ella, sus cuatro brazos abiertos en una invitación peligrosa y tentadora.
-Pelea con nosotros. Ama con nosotros. Quédate con nosotros.

Hades apareció a su izquierda, envolviéndola en oscuridad cálida.
-Olvida a los humanos. Aquí serás venerada como una diosa.

Poseidón se colocó a su derecha, el agua formándose alrededor de sus pies.
-Serás adorada como ninguna mortal lo ha sido jamás.

Apolo comenzó a cantar suavemente, su voz haciendo que el cuerpo de Kagome se estremeciera contra su voluntad.

Loki susurró en su oído desde atrás:
-Admítelo... te gusta que te miren así.

Kagome tragó saliva, las mejillas ardiendo. Estaba rodeada de dioses poderosos, todos mirándola con una mezcla de amor obsesivo, deseo y devoción absoluta. Sus auras divinas la envolvían, haciendo que su propia energía espiritual brillara más fuerte, respondiendo a ellos.

-No... no puedo quedarme -intentó decir, pero su voz salió débil.

Thor se acercó más, su presencia imponente pero extrañamente protectora.
-Puedes. Y lo harás.

Shiva rio con esa risa salvaje suya.
-¡Vamos a hacer que lo quieras!

En ese momento, las puertas del salón se abrieron de golpe. Los humanos (Lü Bu, Adam y los demás) entraron corriendo, todavía persiguiéndola.

-¡Kagome! ¡No te entregues a los dioses!

Pero fue demasiado tarde.

Kagome estaba en el centro, con Thor sosteniéndola suavemente por la cintura, Shiva rodeándola con sus cuatro brazos, Hades besando su mano, Poseidón acariciando su cabello, Apolo cantando solo para ella y Loki mordisqueando su cuello con picardía.

Los dioses y los humanos se miraron con rivalidad feroz... pero Kagome, exhausta y abrumada, solo pudo suspirar y murmurar:

-Joder... ¿y ahora qué?

Todos, dioses y humanos por igual, respondieron al unísono con voces llenas de obsesión:

-**Eres nuestra.**

Y por primera vez, Kagome se dio cuenta de que escapar ya no era una opción.

Estaba atrapada entre el amor obsesivo de la humanidad y el deseo eterno de los dioses... y una parte de ella, muy pequeña y secreta, no quería que la salvaran.

**Fin.**

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⏰ Última actualización: Apr 08 ⏰

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