Capítulo 22

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Había llegado al aeropuerto, en el momento que baje del avión, le perdí la vista a Oliver.

Fui a la parte de las maletas esperando que saliera la mía y me largaba de allí tomando un taxi.

Estaba totalmente enfurecido por las palabras de Oliver.

Te abandonaba a la primera de cambio, no es justo.

Que tipo de entrenador era ese, un boxeador tiene miles de fallos, y por haber perdido mi primer combate...

¿Ya no soy buen boxeador?

¿Es inútil o qué?

A mi el boxeo me lo ha dado todo, un cambio radical a mi vida.

Todos los problemas que tenía mentalmente relacionado con mi familia se fueron.

Y tenía ganas de ganar el título pero Oliver a veces me frusta, es demasiado estricto conmigo y a si uno no hay manera de concentrarse.

Me faltaba ganas, como una vez me dijo Kayla.

Kayla.

Todos mis pensamientos se fueron cuando empecé a pensar en Kayla, ella mismo me lo dijo en la noria y tenía razón.

Tal vez el problema sea el entrenador, él no me anima, el me machaca, y necesito a un entrenador que me apoye.

Creo que sera mejor que me cambie de gimnasio.

<< ... >>

Había llegado a mi casa, tiraba las llaves encima de la mesa del salón, y me sentaba en el sofá tapando mi rostro con delicadeza.

Mi ojo aún estaba morado aunque un poco más abierto, antes de venirme aquí, fui a que me revisaran el ojo.

En un par de semanas la inflamación se habría bajado.

Pero ahora me sentía peor que nunca por mi entrenador.

No era justo, solo tenía en mi cabeza el combate que había tenido y las palabras de Oliver.

Me parecieron muy crueles.

Días más tardes

Tenía pensado en irme de la ciudad hasta que otra mala noticia había llegado a mi vida.

Me quedé sin trabajo.

El tiroteo que hubo en la discoteca fue por un narcotraficante que mi dueño le debía dinero a él.

Me dijo que ahora estaba huyendo del narco, que se había quedado sin dinero y que tal vez en un futuro montaría otro negocio y me llamaría a mi, pero a quien vamos a mentir.

Me quede sin trabajo.

Suerte de que tenía ahorros, asique, empezaré una nueva vida en otra ciudad, y seguir con el boxeo en otro gimnasio.

Pero ahora mismo me sentía deprimido.

Sin trabajo, sin boxeo...

¿Qué haría yo con mi vida?

<< ... >>

Mi móvil estaba sonando tres días enteros, era Mac quien llamaba.

No me apetecía cogerlo, seguro que sería para una de sus tonterías, pero decidí cogerlo de una vez mientras hacia el almuerzo, ponía el manos libres mientras tanto.

—Malcolm, ¿Qué coño quieres?—dije siendo borde con él mientras preparaba la comida.—

—Al fin te dignas en coger el móvil.—

Un Golpe Duro 3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora