Mañana me iba a México, aunque el combate no será hasta dentro de cinco días.
Me encontraba en el sofá tumbado viendo una película dramática hasta que escuche el timbre y fruncía el ceño.
¿Quién sería ahora mismo?
Me levantaba de repente andando hacia la puerta y la abría rápidamente.
Tracy.
Tracy me sonreía contenta sosteniendo una tarta en sus manos y me quedé mirandola desconcertado al verla en mi puerta.
-¿Que haces aquí? Son casi las doce de la noche.-
-Lo sé, pero vine a darte una sorpresa.-
-No hacia..-
-No me dejes en la puerta, es de mala educación.-dijo sintiéndose molesta por dejarla parada y ella misma se adentraba en casa.-
Mordía el labio de rabia por lo estúpida que era y cerré la puerta de un portazo.
-¿Mañana no tienes clases?-pregunté actuando de forma pacífica mientras me dirigía al salón junto a ella, ella dejaba la tarta sobre la mesa y luego se me quedó mirando.-
-Si, pero mañana te vas y quería pasar el último día contigo.-
-Tracy, no tienes por qué perder clases por mi.-
-Solo será un día.-dijo sin darle importancia a lo que le decía y señaló el pastel que había en la mesa.- Lo hice yo, es pastel de arándanos.-
-Arándanos.-
-Iré a coger unos platos.-
-Tracy..-
Miré como ella desaparecía largandose a la cocina y ponía mis ojos en blanco sintiéndome cansado.
A la última persona que tenía ganas de ver era a Tracy.
Mañana me iría a México y no tenía ganas de pensar sobre los problemas que tengo aquí.
Me sentaba en el sofá sin más, ella volvió con dos platos y con cubiertos, se sentaba en el suelo, más bien poniéndose de rodillas y cortaba el pastel por pequeñas porciones.
-Me encanta los cubiertos que tienes, es plata auténtica.-
-Son cubiertos como otros.-
-No.-dijo siendo cortante mientras me daba mi plato y me sonreía de un lado a otro.- Come, a ver si te gusta.-
Decidí tomar la porción con la mano aunque ella no le gustó la idea pero ya fue tarde.
Me tome aquella porción entera con las manos y cerraba mis ojos disfrutando del sabor.
-Le doy un diez.-dije con la boca llena mientras estaba masticando el pastel y tragaba finalmente sintiéndome complacido ante la porción que tomé.-
-Aproveche la cocina ya que mi madre no estaba y lo cocine en forma de despedida.-
Dejaba el plato sobre la mesa mientras la miraba.
-Solo serán cinco días.-
-Lo sé, horrible, ¿verdad?-
Quise suspirar por qué se estaba poniendo pesada pues abría mis brazos para que ella viniera a mi y se levantaba repentinamente.
Tracy se acercaba a mi, se sentó a mi lado y le di una cachetada en su culo.
Ella se reía al notar la cachetada y tocó mi cara con un tanto de tristeza en su mirada.
-Cuando llegues a México me llamarás ¿no?-
