Capítulo 11

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Mañana me iba a México, aunque el combate no será hasta dentro de cinco días.

Me encontraba en el sofá tumbado viendo una película dramática hasta que escuche el timbre y fruncía el ceño.

¿Quién sería ahora mismo?

Me levantaba de repente andando hacia la puerta y la abría rápidamente.

Tracy.

Tracy me sonreía contenta sosteniendo una tarta en sus manos y me quedé mirandola desconcertado al verla en mi puerta.

-¿Que haces aquí? Son casi las doce de la noche.-

-Lo sé, pero vine a darte una sorpresa.-

-No hacia..-

-No me dejes en la puerta, es de mala educación.-dijo sintiéndose molesta por dejarla parada y ella misma se adentraba en casa.-

Mordía el labio de rabia por lo estúpida que era y cerré la puerta de un portazo.

-¿Mañana no tienes clases?-pregunté actuando de forma pacífica mientras me dirigía al salón junto a ella, ella dejaba la tarta sobre la mesa y luego se me quedó mirando.-

-Si, pero mañana te vas y quería pasar el último día contigo.-

-Tracy, no tienes por qué perder clases por mi.-

-Solo será un día.-dijo sin darle importancia a lo que le decía y señaló el pastel que había en la mesa.- Lo hice yo, es pastel de arándanos.-

-Arándanos.-

-Iré a coger unos platos.-

-Tracy..-

Miré como ella desaparecía largandose a la cocina y ponía mis ojos en blanco sintiéndome cansado.

A la última persona que tenía ganas de ver era a Tracy.

Mañana me iría a México y no tenía ganas de pensar sobre los problemas que tengo aquí.

Me sentaba en el sofá sin más, ella volvió con dos platos y con cubiertos, se sentaba en el suelo, más bien poniéndose de rodillas y cortaba el pastel por pequeñas porciones.

-Me encanta los cubiertos que tienes, es plata auténtica.-

-Son cubiertos como otros.-

-No.-dijo siendo cortante mientras me daba mi plato y me sonreía de un lado a otro.- Come, a ver si te gusta.-

Decidí tomar la porción con la mano aunque ella no le gustó la idea pero ya fue tarde.

Me tome aquella porción entera con las manos y cerraba mis ojos disfrutando del sabor.

-Le doy un diez.-dije con la boca llena mientras estaba masticando el pastel y tragaba finalmente sintiéndome complacido ante la porción que tomé.-

-Aproveche la cocina ya que mi madre no estaba y lo cocine en forma de despedida.-

Dejaba el plato sobre la mesa mientras la miraba.

-Solo serán cinco días.-

-Lo sé, horrible, ¿verdad?-

Quise suspirar por qué se estaba poniendo pesada pues abría mis brazos para que ella viniera a mi y se levantaba repentinamente.

Tracy se acercaba a mi, se sentó a mi lado y le di una cachetada en su culo.

Ella se reía al notar la cachetada y tocó mi cara con un tanto de tristeza en su mirada.

-Cuando llegues a México me llamarás ¿no?-

Un Golpe Duro 3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora