Tracy
Cogía la llamada de aquel número desconocido para comprobar quién era.
-¿Hola?-preguntaba confusa por la llamada.-
-¿Eres Tracy? ¿Es este número?-
Vaya, es Dylan.
-¿Dylan?-
-Si, soy Dylan.-
Me sorprendió bastante por qué no me esperaba su llamada.
-¿Por qué me estabas llamando?-
-Por que me gustaría hablar contigo.-
Me quedaba callada mirando hacia otra parte de la habitación y pase mi mano por mi rostro.
-¿De que quieres hablar tu conmigo? ¿eh?-
-Es sobre Dalton, y además me siento mal por lo que ocurrió.-
-Os habréis reído bastante de mi.-
-Tracy, yo me siento mal por lo que Dalton te ha hecho y tengo parte de culpa pero quiero hablar contigo.-
-Yo no quiero hablar contigo, imbécil, eres malo como Dalton, los dos sois iguales.-
-Pues tienes razón, pero al menos quiero disculparme y contarte una cosa de él.-
Dylan insistía mucho en vernos, y eso me hizo pensar que era idea de Dalton.
Tal vez puede ser que Dalton quiera volver pero Dylan quiere ayudarle.
Yo quiero volver con Dalton, aunque me haya dicho que no me quiere pero haría lo posible para que me quisiera y hacerle olvidar a esa tal Kayla.
Mis días eran eternos sin él, vivía en un constante bucle sin Dalton.
Echaba de menos sus besos, sus abrazos, su voz..
Respiraba hondo conteniendo las lágrimas, empezaba a sentir esperanzas por nuestro retorno.
-Vale, hablemos.-
-Pero en persona, vamos a quedar esta tarde.-
-¿A dónde?-
-En la cafetería Zúrich.-
-No me gusta el café de allí, es muy amargo.-
-Pues te pides otra cosa.-
-Los pasteles son asquerosos, Dylan, no tienen saber.-
-Pídete un vaso de agua, Tracy, vamos hablar no a tener una cita.-
-Vale.-dije molesta por el sitio en que habíamos quedado y él proseguía hablando.-
Cuando me dijo la hora, le colgaba repentinamente y miraba al frente sintiendo dentro de mi alivio.
A ver qué pasaría...
*****
Me quedaba esperando a Dylan sentada dentro de la cafetería.
Tenía puesta unas gafas de sol por qué tenía muchas ojeras de haber estado llorando toda la semana.
Dylan vino diez minutos tardes pero cuando vino me saludó y se sentó en frente de mí.
-Has venido tarde.-
-Había tráfico, perdona.-
-Okay..-entrelanzaba mis propias manos mientras me quedaba mirándole a través de mis gafas, molesta.- ¿Que es lo que quieres hablar?-
-Ante todo preguntarte cómo estás.-
-¿Cómo voy a estar? Estoy mal, todos los días ando llorando y no como, tampoco duermo, nada de nada.-
