La vida me estaba sonriendo poco a poco.
Me gusta cada vez más Kayla,
Su carita
Sus labios
Su nariz
Esos ojos azules grisáceos
Es muy bonita, y cuando sonríe, es cuando me pierdo.
En la noche intenté acostarme con ella, pero a lo mejor aún es muy pronto para eso, tenia que ganarme su confianza para llegar a ese punto.
Pero le tengo ganas, para que voy a mentir, tengo ganas de acostarme con ella.
No creo que sea mas pervertido o más guarro por ello.
Ay, Kayla...
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Estaba con Malcolm hablando con él de los entrenamientos pero fue ahí cuando Oliver llegó e interrumpió nuestra conversación.
-Tengo que hablar con Malcolm.-dijo seriamente mirándole pero luego me miró a mi.- Puedes estar presente.-
-¿De qué, Oliver?-
-Hay un tío que le ha quitado el título a Quinn y quiero que luches contra él.-
-¿Yo?-se señaló a él mismo con emoción, se le dibujo una sonrisa en la cara.-
-Si, no recuerdo su nombre, pero el tipo es fuerte, mas o menos de la estatura de Dalton, y su técnica es impecable, es veloz.-explicaba Oliver manteniéndose serio con su ceño fruncido, está vez no estaba de broma.- Quiero que Dalton te entrene.-dijo pero de repente me señaló a mi.- A ti tengo preparado otro combate.-
-Espera, espera..-dije intentando procesar toda la información que Oliver nos había dado.- ¿Que combate?-
-Luciano, es un buen contrincante.-
-Oliver..-dije mientras me negaba pero Mac me interrumpía.-
-¿Cuándo será el combate?-preguntó Mac.-
-Dentro de tres meses, tienes que prepararte muy bien.-dijo advirtiéndole a Mac.-
-Pero Oliver.-interrumpía la conversación mirando a Oliver y me miró con atención.- Ayudaré a Mac pero Luciano, ¿Quién es Luciano?-
-Es un boxeador rumano.-
-Oliver.. no me hagas tener peleas de baja categoría.-
-Ahora mismo eres un boxeador de baja categoría por perder ante Quinn, nadie quiere cerrar tratos conmigo si eres tu el boxeador, sin embargo.. con Mac le llueven las propuestas.-
Suspiré profundamente, me empecé a sentir frustado por lo que me decía pero era una realidad, yo perdí, y Mac había ganado, esa era la realidad.
-Entrenaré a Malcolm.-
-Gracias.-dijo Mac agradecido mientras me sonreía.-
Oliver me miró con un sentimiento de culpabilidad antes las palabras que me dijo, pero él no tenía la culpa, ninguna.
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Entraba a mi nuevo trabajo,
ya llevaba un par de días en la cafetería, era un trabajo pesado pero tenía un sueldo que me pagaba las facturas y me valía.
Estaba atendiendo a los clientes, cuando de repente entraban dos chicas que conocía.
Kayla y Vanessa.
Me puse contento al ver a Kayla, en mi trabajo.
Me acerqué a las dos e iba a darle un beso pero ella me lo dio en la mejilla.
