Capítulo 21

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El combate había llegado.

Oliver me daba muchos consejos en el, mientras recubria mis manos con vendas, y luego colocaba mis guantes.

Estaba seguro cien por cien de que iba a ganarle.

Él está viejo, no tiene nada que hacer contra mí.

Salía del baño junto a Oliver andando por pasillo, nos quedamos al final del pasillo antes de salir.

Cuando dijeron mi nombre, fue mi turno de salir.

Andaba hacia al ring mientras la gente me estaba abucheado en las gradas.

No me conocían, era un desconocido para ellos, y tenía que darles las gracias a Oliver por conseguirme este combate.

Oliver y Quinn habían sido rivales hace tiempo, digamos que me está haciendo un favor ese tal Quinn si le ganó.

El camino hacia al ring para mi fue veloz y cuando subia, daba saltos de alegría, con emoción, alzando mis brazos mientras el presentador me estaba presentando.

Luego llegó el turno de Quinn.

Le vi desde lejos que empezó a entrar con una capucha de color negra y dorada mientras andaba hacia al ring.

Era como un Dios cuando andaba hacia aquí, todos eran aplausos y no paraban de gritar su nombre.

Parecía tener el ego bastante subido pero cuando llegó al ring, parecía otra persona.

Una persona más divertida de lo que podía llegar a ser y su imagen para mí  cambió.

Saludaba a todos siendo humilde, le quito el micrófono al presentador, y me señalaba a mi, pidiendo que la gente me aplaudiera a mi también por que era boxeador pero empecé a negar.

El presentador se retiro del combate con el micrófono.

El arbrito nos hizo acercarnos a ambos para ponernos cara a cara y empezó a explicarnos las reglas del combate.

Cuando el arbrito se calló, nos dimos unos golpes en los puños y Quinn se me quedó mirando.

—Tu nunca has apostado en Las Vegas ¿verdad?—

—Nunca.—

—Pues apuesta alto y arriesga.—

Ambos dimos unos pasos hacia atrás para que el combate empezará y el arbrito dio inicio al combate.

Iba a dar todo de mi.

********

Salía del ring cabreado después de quince asaltos, en ninguna me había caído, en ninguna y ahora gana el puto viejo por puntos.

Solo por unos miserables puntos, joder.

Tenía el ojo morado, casi cerrado, pero me daba igual.

La gente aplaudía sin parar a Quinn y le volvían a dar el título del campeón del mundo.

Yo me dirigía dentro, pasando por los pasillos hasta llegar a mi baño, y me miraba al espejo observando mi ojo.

Lo tengo peor de lo que esperaba.

—¡Mierda!—grité enfurecido mirándome a mi mismo al espejo y colocaba mis manos sobre mi cabeza.—

Oliver entraba sin ni si quiera mirarme al rostro, estaba decepcionado.

Se dirigía al banquillo donde tenía la maleta y la abría.

—Cámbiate que nos vamos.—dijo Oliver dandome mi ropa pero sin ni si quiera mirarme.—

Un Golpe Duro 3Donde viven las historias. Descúbrelo ahora