Capítulo 15

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Estaba subido en la noria junto a Kayla mirando toda la feria, nos quedamos arriba del todo, ya estaba deprimido por todo lo que ocurrió, solo quería irme.

Pero miré a Kayla que tomaba fotos a la ciudad.

—Te estás divirtiendo ¿no?—

—Si, suelo trabajar mucho y no tengo mucho tiempo para divertirme.—

—Imagino.. Eras niñera ¿no?—

—Si, y también trabajo con mis padres pero, estoy independizada.—dijo, bajando el móvil lentamente y me miró.—

—Yo también estoy independizado y también harto de trabajar siendo explotado por las noches, será eso que no tenga tanta motivación.—dije siendo sarcástico, me había dolido su comentario.—

—No seas crío, Dalton, no te quise atacar.—dijo de forma seria mientras me miraba a los ojos.— ¿Tu familia te apoya?—

Negaba quitándole la mirada entristecido al escuchar la palabra familia.

Ahora mismo no me apetecía hablar de mi familia, porqué no tenia básicamente y menos hablarlo con una desconocida.

—Si.—dije, mintiendo claramente.—

—Que bueno, mis padres me apoyan en todo y eso me hace sentirme muy protegida.—

—Es bueno sentirse protegido.—susurré desanimado por ello, y la volvía a mirar.— Tienes suerte, Kayla.—

Se quedó callada, ella volvía a mirar su móvil con indiferencia.

—Eres rara.—

—¿Qué?—subió su mirada a mi desconcertada.—

—Que eres rara, tampoco te conozco pero pareces dos personas distintas en cada momento del día.—

Se quedó en silencio por lo que le dije, me miraba muy seriamente, parecía estar enfadada y yo me estaba sintiendo verdaderamente incómodo.

¿Me habría pasado?

—Ahora me atacas tu a mi, te estas vengando, ¿no?—

Negaba riéndome un poco nervioso por su contestación y la miré a sus ojos azules claros.

—Eres rara pero a mi me da igual, de verdad.—

—Si tu lo dices.—

Kayla es rara y parecía una niña pequeña por sus enfados, que podría decir, a sido una noche muy rara...

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Nos subimos junto al bus, pues no había traído la moto pero al menos iríamos juntos, ya eran las tres de la mañana.

Habia sido una noche pesada, realmente no quería venir pero Dylan me obligó.

La pelea, Eva, y la actitud de Kayla me dejaron desconcertado toda la noche pero menos mal que ya íbamos a casa.

Me quedaba mirando a la ventana, pensando en Eva, pero Kayla me habló.

—¿Quién era la chica que estabas mirando?—

Lo que faltaba.

Suspiré profundamente mirándola a sus ojos y me puse a negar rotundamente.

—Kayla, ha sido una noche muy larga, no me apetece hablar más.—

—La quieres.—dijo de repente sonriendo de lado y fruncí el ceño.—

—¿Qué estás diciendo?—

Un Golpe Duro 3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora