Estaba contento por qué mi jefe me habia dado una semana de "descanso"
Para poder irme a Brooklyn a estar con mi madre y mi hermana.
Claro que aún no me correspondía el descanso asique le dije que me lo descontará de mi sueldo y no hubo problemas por ello.
Ya conocía al jefe y me caía bien, solo que me fui cuando tuve aquel combate que desmontó mi vida.
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Cuando salía del trabajo, estaba Dylan esperándome, al parecer el también había terminado su entrenamiento.
-Tienes que venir el jueves a verme, voy a boxear con un tipo en un ring.-
-¿Que vas hacer qué?-
-Es un combate de bajo rango o baja categoría.. no recuerdo bien lo que me dijo pero me dijo eso.-
-Pero ese tío esta loco, sabes que te van a machacar ¿no?-
-Tu podrías confiar un poco en mi ¿eh?-
-Es que no estás preparado.-dije rápidamente con indignación a lo que me estaba contando y le señale su cuerpo.- No eres bueno en el boxeo para serte sincero.-
-Mira quién lo dice, el que se iba a comer el mundo y te retiraste al ganar tu primer título.-
-Yo tampoco soy bueno, y eso que he estado dos años machacandome en el gimnasio, imagínate tu que solo llevas un mes.-
-Me has dicho que no soy bueno en el boxeo.-
-Pues no, Dylan, joder.-
Dylan parecía enfurecido por lo que le dije y vi que me iba a dar un puñetazo pero se la esquive, aun seguí conservando los buenos reflejos.
Le di una cacheada en el rostro por lo que me iba hacer y abrió su boca sorprendido tocando su cara.
-¿¡En serio que solo me has pegado un guantazo!?-
Dylan mordía su labio de la rabia, intentando devolverme otra vez el puñetazo.
Esta vez le di un puñetazo en la cara para que dejara de hacer tonterías y se daba la media vuelta por ello.
Mierda, me había pasado.
Nos quedamos en silencio por aquella terrible situación y se quedo quieto en esa posición.
¿Que podía hacer?
-Perdón, Dylan..-
Se giraba de repente, teniendo una leve herida bajo su ojo y me miró decepcionante.
-Eres un imbecil, Dalton, no iba a pegarte en serio.-
-¡Si que ibas a hacerlo!-
-No vuelvas hablarme nunca más.-
Mire como Dylan se alejaba de mi y suspiré con profundidad al ver como Dylan se iba enojado.
¡Puta mierda!
Él me iba a pegar un puñetazo en la cara.
¿Que iba hacer?
¿Quedarme quieto?
Le di una cacheada para que dejase la estupidez pero siguió con lo mismo y lo hice por su bien.
Ni él ni yo hemos hecho las cosas bien.
Joder... Y dice él que ha madurado, una mierda.
Parece que sigue teniendo quince años.
Días mas tardes
