Me quedé sentado en la sala de espera con los brazos cruzados intentando mantener la calma.
No sé que podría haberle pasado a Malcolm pero espero que salga de esta.
Me sentiría culpable por ello, no es justo si Malcolm tuviera consecuencias en un futuro.
Mi móvil comenzó a sonar de repente, miraba el número reflejado en la llamada pero era un número que no conocía, igualmente decidí cogerlo.
—¿Quién eres?—pregunté.—
—Oliver.—dijo.— Oliver, pedazo de imbécil.—
Sentí un calambre en el estómago cuando me insulto pero más al saber que era Oliver.
—Oliver..—
—¿Donde está Malcolm? ¿eh? Responde.—hablaba rápidamente por los nervios, parecía estar enfadado.—
—Malcolm está en el hospital ahora mismo, yo estoy esperando.—
—En el hospital... yo mismo vi el combate por televisión, y no reaccionaba, no me mientas si sabes algo.—
—¡Te estoy diciendo la verdad!—dije en un grito enfadado por sus acusaciones y miraba hacia otro lado.— Él está en el hospital.—
—Pues que sepas que ahora mismo voy a coger un vuelo para ir para allá.—
—Me parece bien.—
Oliver colgó de repente y me quedé mirando el móvil sintiéndome como una mierda.
Genial, Oliver ahora iba a venir a Las Vegas para ver el estado de Malcolm y a mi me matará.
Lo que faltaba.
Pero sería bueno que Oliver viniese, hizo bien en preocuparse, siempre supe que Oliver le importaba Malcolm.
El doctor de repente miraba una carpeta y nos miraba.
—¿Acompañantes de Malcolm Díaz?—
Me levantaba rápidamente ansioso por saber el estado de Malcom.
—Yo soy su entrenador, soy Dalton.—
Los tres chicos se quedaron tras mía, y me acerqué al doctor.
—¿Cómo está Malcolm?—
El doctor revisaba la carpeta de pacientes hasta encontrar a Malcolm y luego me miraba a los ojos.
—Ahora mismo Malcolm esta en coma.—
—¿En coma?—pregunté nervioso ante lo que me estaba diciendo.— Pero despertará ¿no? Despertará pronto.—dije insistente esperando escuchar una agradable respuesta.—
—Eso no lo sabemos, el coma puede durar días, semanas, meses..—
—Pero podéis hacer algo, podéis..—
—Nosotros no podemos hacer nada, tiene que despertar el solo.—
—Doctor, dime que es una equivocación.—
Negó lentamente mientras sostenía la carpeta y me miraba.
—Habrá que esperar, con permiso.—dijo mirándome por última vez y se iba dejándonos en la sala de espera.—
—¿Que te ha dicho, Dalton?—preguntó uno de los chicos del gimnasio y me quedé dándoles la espalda, me giraba lentamente hasta mirar a los tres.—
—Malcolm está en coma.—
—No..—dijo.—
Los tres dejaban su boca abierta sorprendido ante la noticia y volví a girarme para no mirarles.
