Capítulo 12

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Me encontraba trabajando por la noche en una discoteca llamada

Baila baila

Si, el nombre de la discoteca era tan original..

Pero al menos esta discoteca me daba de comer para pagar el alquiler o llegar fin de mes.

Mis amigos venían a verme, o eso decían pero en realidad venían a que le invitarán copas.

La primera ronda siempre la dejaban gratis, la segunda, tenían que pagar.

Salía de trabaja a las seis y media de la mañana.

Mi compañera me hizo el favor de quedarse a limpiar el resto.

Yo salía junto a Dylan que estaba tan borracho que tendría que pedir un taxi.

Él se sostenía rodeando mis hombros,
y me lo llevé conmigo hasta el taxi luego tomaba la moto para dirigirme a casa y descansar.

Había sido una noche dura.

<< ... >>

Llegaba por la tarde al gimnasio, observando que Malcolm estaba hablando con Kayla, la chica que estaba pintando el gimnasio.

Ambos estaban tomando un café, parecían que ambos estaban cómodos en la conversación.

Pero ahora que recuerdo..

Oliver habló con Malcolm demasiado cabreado o eso parece.

Malcolm desvío su mirada a mi al darse cuenta que le miraba y alzaba sus cejas asustadizo.

Miró a Kayla, le diría algo que no tenía capacidad de oírle y luego venía hacia a mi.

—No le digas a Oliver nada de lo que has visto.—

—¿Qué no quieres que le diga?—

—Qué estaba hablando con Kayla.—

—¿Qué tiene de malo que hablaras con ella?—

—Tu no sabes el enfado que se cogió..—

Y si, hablando del rey de Roma, Oliver estaba entrando en el gimnasio.

Nos sonreía con amabilidad a ambos y puso una mano en el hombro de Malcolm con una tensión acumulada.

Veremos a ver..

—Dalton, ayer hablé con Malcolm y hoy quiero decirte a ti lo mismo.—

—¿A mi?—pregunté, señalandome a mi mismo sin entender.—

—Si a ti, quiero decirte al igual que le dije a Malcolm que olvidéis de las chicas, no quiero distracciones y tampoco quiero que os debilite las piernas.—

Alzaba mis cejas, totalmente confuso por lo que dijo y luego solté una risa estúpida mostrando mis dientes.

—¿Y a mi que me cuentas? ¿Acaso yo he tonteando con ella?—dije.—

—No lo digo por Kayla, si no, por cualquier chica.—

—¿Ahora está prohibido tener sexo o que?—

—Si, debilita las piernas.—

Me cruce de brazos indignado por lo que dijo y me volvía a reír absurdamente.

—¿Qué debilita las piernas?—

—Si, es un consejo que me dio el antiguo dueño de este gimnasio y tiene razón.—

—Pues ese tipo sería tonto.—

Oliver rodaba sus ojos con pesadez ante la conversación que tuvimos y soltó a Malcolm.

Un Golpe Duro 3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora