Capítulo 5

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Me encontraba en mi antiguo trabajo en la cafetería frente al gimnasio.

Hablaba con Dylan enojado por que le presté mi moto y la necesitaba para ir al trabajo esta noche.

Cruzaba rápido la calle al verle que aparco la moto al lado del gimnasio y le di una fuerte colleja en su nuca con rabia.

Dylan dio un grito tocando se el cuello, se quejó por el pequeño golpe y me miró indignado.

—¿¡Eres gilipollas!?—preguntó gritandome contra mi persona mientras me daba las llaves.—

—¡El gilipollas eres tú!—le contesté gritando, cogiendo las llaves fuertemente y me miró más relajado.— Te presté la moto ayer por la tarde y la quería esta mañana, ya son casi las seis de la tarde Dylan y tengo que ir a trabajar.—

—¡Me entretuve!—

—Y a mi que.—dije bordemente mirándole mal a su rostro y suspiré.—
¿Como te fue con la tía esa?—

—Nada.—

—¿Nada?—

—No, no hicimos nada, la llevé a cenar y luego a su casa, no me gustó.—

—¿Y por qué has tardado tanto en devolverme la moto?—

—Por qué fui a lavarba, pasé por un charco de barro y todo se ensucio, quería que estuviera perfecta.—

—Te mato, Dylan.—

Le cogía de la oreja fuertemente y el se quejaba pegando mi mano.

De repente escuche a alguien de reírse tras nuestra y ambos nos giramos para ver quién era.

—Si el boxeo fuera así menos desgracias ocurriría en el ring.—

Trague saliva al ver al hombre que nos habló.

Era el chico negro que vi el otro día, creo que era el nuevo dueño del gimnasio y se me quedaba mirando.

—¿Me ayudáis a meter unas cajas al gimnasio?—

Ni de broma..

—Nos tenemos que ir.—respondí.—

—Yo no, puedo ayudar.—

El chico negro, estaba bastante fuerte, el solo podría cargar con las cajas, creo que es un cuento chino.

El entrenador señaló una furgoneta, y Dylan iba solo hacia allí, el se me quedaba mirando a mi.

—Me suena mucho tu cara.—

—¿Ah, si?—

Asintió levemente mientras me miraba con atención y me señaló con el dedo.

—Creo que tu peleaste con Jacob, ¿no?—

—No, ese es mi hermano gemelo, Dalton.—

Obvio que no se lo creería.

—Ya, ¿y donde está tu hermano Dalton?—

—No sé, hace mucho que no hablábamos, ni si quiera sabía que era boxeador.—

—Yo nunca dije que fuera boxeador.—

Mierda....

—¿Por qué te ocultas?—

Reí absurdamente desviando la mirada a otra parte y le miré de repente.

—¿Te ha mandado Oliver?—

—¿Oliver? Para nada, él solo me vendió el gimnasio y se largó, no le conozco personalmente.—

—Pues que te vaya bien tu nueva etapa con este gimnasio.—

Un Golpe Duro 3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora