Capítulo 26

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Lo último que le hice a Kayla fue..

Fue impactante.

Jamás pensé qué le haría algo así a Kayla pero los celos me han podido.

No tiene justificación alguna, pero imaginarme como se acostó, como Malcolm la tocó..

Nunca antes había estado tan pero tan celoso por ninguna otra mujer.

Y el trato que le di a Kayla realmente no lo merecía pero tampoco quería pedirle perdón.

Por qué aún la rabia me consumía.

Malcolm había vuelto al barrio, y tuvo el descaro de apuntarse otra vez al gimnasio.

Tal vez él no sabía que yo estaba pero quería quedarse.

Si no fuera por Philip que es un tipo legal le dejaría y me joderia pero esta vez se ha jodido él.

Que le den, esperó no volver a encontrarmelo por qué si no le mato.

En fin.

Me dirigía a casa de Dylan para devolverle unas deportivas que me prestó.

Me encontraba en la puerta de su casa, toque el timbre y al abrir era Jeannette.

Ella frunció su ceño al verme pero me dejó pasar y entraba lentamente a casa de mi amigo.

Cerré la puerta sin preguntarle nada y me di cuenta en el pasillo.

Había una maleta de viaje preparada.

—¿Os vais de vacaciones?—pregunté confuso señalando la maleta y ella miró de repente.—

—No, me voy yo a Noruega, Dylan y yo lo hemos dejado.—

Vaya.

Me sentí totalmente frío a la noticia inesperada.

—¿Y dónde está Dylan?—

—Se ha ido, me iré antes de que aparezca.—

Asentí lentamente, fue en ese momento que le mostré la bolsa y se la dí.

—Venía a devolverle unos tenis que le dejó pero si no está, dejaselo en el salón.—

Asintió sin más y yo me dirigía hacia la puerta peto Jeannette me detenía repentinamente.

—Quiero decirte algo, antes que me vaya.—

Alzaba una ceja con atención ante sus palabras y me quedé en silencio.

—Es sobre Eva.—

En ese momento me sentí paralizado al escuchar el nombre de mi ex y me alejaba de la puerta.

—Dime, ¿sabes algo de ella?—

—Si, aunque rompierais la relación ella y yo nos seguíamos viéndonos.—

—¿Y como se encuentra ella?—

—Bien.—dijo seriamente mirándome de arriba abajo y suspiró con profundidad.— Mira, Dalton, no te mereces que te diga esto pero te lo diré.—ella se quedó en silencio por segundos y me miraba a mis ojos.— Eva abortó el bebé.—

En ese momento, sentí un peso encima de mi, y un golpe duro, bastante duro en mi corazón por lo que dijo.

Dejaba mi labios entre abiertos del asombro y tristeza, sentía en ese momento muchas emociones y ninguna buena.

—Si, te lo he dicho para hacerte daño al igual que tu la dañaste, ella te quería. —

Respiré profundamente, ella tenía razón.

Un Golpe Duro 3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora