Sadie
Me dejé caer en el sillón, un poco cansada, y mi psicóloga me miró con esa cara de "cuéntame todo." Suspiré, ya sintiéndome rara por lo que iba a decir.
—La última vez que vi a mi mamá fue en Año Nuevo. Y... fue raro. No hubo explosiones ni gritos... bueno, sí hubo, pero esta vez fue diferente —empecé, medio riéndome, y ella me animó a seguir con una sonrisa.
—¿Diferente cómo? —preguntó.
—Es como si algo se hubiera roto, pero en buen sentido, ¿sabes? Durante toda la cena, mi mamá me miraba como si estuviera esperando que hiciera algo estúpido. Yo solo quería cenar tranquila, pero ahí estaba, con sus miradas y sus comentarios pasivo-agresivos. Y no sé por qué, pero en lugar de estresarme como siempre, solo la miraba y pensaba, "no te necesito para ser feliz."
Solté una risita medio incrédula, porque incluso decirlo en voz alta se sentía extraño.
—¿Y cómo te hizo sentir eso? —me preguntó, como si fuera cualquier cosa.
—Raro... y a la vez... increíble. En serio. Toda la vida he estado esperando que mi mamá me diera una señal de que soy suficiente, pero en ese momento me di cuenta de que... yo no tengo por qué ser quien le ruegue, ¿me entiendes?
Me quedé en silencio, recordando el momento y sonriendo, porque era un recuerdo que me hacía sentir fuerte.
—Entonces... ya no necesitas su aprobación.
—Exacto. No necesito que ella me mire y me diga que soy suficiente. Y no necesito andar persiguiéndola por un "perdón" que, seamos honestas, nunca va a llegar.
—Es la primera vez que pasas Año Nuevo sin recibir una llamada de tu abuela... ¿cómo te sientes con eso?
Me tomó unos segundos responder, porque la verdad era que había evitado pensar en eso desde esa noche. Me removí en el sillón, jugando un poco con las mangas de mi camiseta.
—Raro, la verdad... extraño. Mi abuela era la que siempre me hacía sentir bienvenida, como si tuviera un lugar en la familia. Y este año fue como... como si algo faltara. —Suspiré, sintiéndome un poco melancólica y tratando de no perderme demasiado en eso.
Ella asintió, escuchando en silencio antes de preguntar otra cosa.
—Y tampoco quemaste un año viejo, ¿no? Tengo entendido que era un momento importante para ti.
Solté una risita nerviosa, acordándome de cómo pasé la medianoche en un McDonald's.
—Sí... Lucy y yo terminamos comiendo papas fritas, y en vez de quemar un año viejo, quemamos calorías subiéndonos a la moto y yéndonos de esa reunión. La verdad, no me arrepiento. Fue diferente, pero al final... creo que fue la despedida que necesitaba de todo lo malo del año pasado, sin humo ni muñecos. Solo algo simple y genuino, ¿sabes? Como el inicio de algo nuevo, pero a mi manera.
La psicóloga sonrió, como si acabara de entender algo importante.
—Entonces, aunque fue distinto, ¿disfrutaste hacer algo propio?
—Sí —respondí, ahora con una sonrisa más tranquila—. No me imaginaba empezando el año sin mi familia, y mucho menos en un restaurante de comida rápida, pero... fue como hacerme un favor a mí misma.
—Y hablando de tu familia, ¿cómo te sientes con respecto a tu padre?
De repente, un nudo se formó en mi garganta. La relación con mi papá siempre había sido....
—Es... diferente —dije finalmente, tratando de encontrar las palabras correctas—. La verdad, no lo he visto mucho desde lo que paso. A veces siento que, aunque está ahí, no sabe realmente cómo acercarse a mí. Como si no supiera qué decir o cómo manejar todo esto. La última vez que lo hizo exploto.
ESTÁS LEYENDO
Nuestro Secreto
RomanceEn un viaje por obligación, Sadie, atrapada en un mundo de expectativas parentales, y Lucy, luchando por perseguir sus sueños en solitario, se cruzan en un hotel . A medida que su conexión se intensifica, se enfrentan al dilema de separarse al final...
