SADIE
La tensión se palpaba en el aire cuando nos dimos cuenta de que la madre de Emilia estaba estacionada justo frente al edificio. Emilia lo nota de inmediato y su expresión se vuelve grave.
—Le dijo —dice Emilia, visiblemente preocupada.
—Quizás solo te vino a buscar—interviene Vanessa, tratando de encontrar una explicación reconfortante.
—Imposible, nunca vendría así, no se puede enterar de que estoy embarazada, es un idiota—suelta Emilia, con la angustia pintada en su rostro mientras las lágrimas amenazan con desbordarse.
—Si quieres, podemos ir a otro lado —propongo, buscando una solución para calmarla, pero ella niega con la cabeza.
—Quizás solo quiera preguntarte algo —sugiere mi novia, intentando encontrar un motivo menos alarmante para la presencia de la madre de Emilia.
—Tenemos que bajar de igual manera —dice Emilia nerviosa — tengo que enfertarla .
—Ya sabes que le vas a decir? —pregunta Vanessa.
—Lo voy a tener —contesta , genial iba a ser tia supongo— se que me dijeron que era imposible quedar embarazada , que esto pasara es un milagro casi y no pienso no intentarlo , yo se que puedo sola.
—No estas sola — respondo rápidamente, me giro para tomar su mano— eres mi mejor amiga nunca te dejare sola.
—Ahora mismo lo ultimo que quiero es dejarte sola — le dice Vanessa tomando su otra mano.
—Si me permites estar a tu lado , yo tambien te apoyare—le sonrie mi novia timidamente.
—Gracias chicas— suspira Emilia.
Salimos del auto y nos dirigimos hacia donde estaba estacionada la madre de Emilia. A medida que nos acercamos, noto que su expresión es seria y algo tensa.
—Hola, mamá —saluda Emilia, tratando de disimular su nerviosismo.
La madre de Emilia nos mira a cada una de manera de pocos amigos antes de hablar.
—Emilia, necesitamos hablar —dice con voz firme, sin desviar la mirada de su hija.
—¿Qué sucede, mamá? —pregunta Emilia, claramente inquieta por la seriedad de su madre.
—Tenemos que hablar de algo importante, pero no aquí. Sube al auto, por favor —responde la madre de Emilia, indicando el vehículo con un gesto de la mano.
Emilia asiente, y sin decir una palabra más, sube al auto junto a su madre. Las tres intercambiamos miradas preocupadas mientras nos volvemos a subir al auto a esperar.
—Tu conoces más a su madre, ¿qué crees que pasará? —me pregunta Vanessa, mordiéndose las uñas con nerviosismo.
—Pues, no lo sé. su mamá es muy... obsesiva con el tema de la familia común. No creo que la obligue a deshacerse del bebé, pero me da miedo que se le ocurra casarla con David o algo así —respondo, sintiendo cómo la ansiedad se acumula en mi pecho.
Vanessa asiente lentamente, comprendiendo la gravedad de la situación. Observamos la escena desde la distancia, tratando de anticipar el próximo movimiento de la madre de Emilia.
—¿Crees que estará bien? —pregunta Vanessa, con la mirada fija en el auto.
Trago saliva, tratando de encontrar las palabras adecuadas para calmar nuestras preocupaciones.
—Espero que sí. Pero no podemos hacer mucho más que esperar y estar aquí para ella cuando nos necesite —respondo, tratando de mantener la esperanza en medio de la angustia que siento en mi pecho.
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Nuestro Secreto
RomansaEn un viaje por obligación, Sadie, atrapada en un mundo de expectativas parentales, y Lucy, luchando por perseguir sus sueños en solitario, se cruzan en un hotel . A medida que su conexión se intensifica, se enfrentan al dilema de separarse al final...
