Lucy
Una vez más había pasado dos semanas sin verla , a veces me pregunto si el destino nos juntara de una vez por todas en un solo lugar. Recogerla en el aeropuerto era la excusa perfecta para verla primero, y no podía esperar un minuto más.
Estaba apoyada contra una pared cerca en la zona de llegadas, revisando el reloj cada dos segundos. Cuando la vi aparecer con su maleta detrás, buscándome con la mirada, no pude evitar sonreír como una boba.
—¡Sadie! —grité, alzando la mano para que me encontrara.
Ella giró rápidamente y, al reconocerme, soltó la maleta y corrió hacia mí. Abrí los brazos justo a tiempo para atraparla en un abrazo que se sentía como volver a respirar después de semanas aguantando el aire.
—Hola, mi estrella —le susurré, sintiendo cómo se relajaba entre mis brazos.
— Te extrañé tanto...
—Yo más. Que tal el viaje?
Sadie se separó un poco, lo suficiente para mirarme con esa sonrisa que siempre llevaba cuando estaba feliz de verdad.
—Fue increíble, pero nada supera esto.
Me dio un beso rápido y luego recogió su maleta. Caminamos juntas hacia el estacionamiento, hablando como si el tiempo no hubiera pasado.
—Que tal Londres? —pregunta dejando su mano en mi pierna mientras comenzaba a conducir.
—Fue un caos empacar todo sola, pero ya está hecho. Regresar a casa se siente... raro, pero bien. Extrañaba a Mapi, aunque me ignoró los primeros tres días por dejarla con Vanessa.
—Eso te pasa por abandonarla. ¿Quién cuida peor, Vanessa o Louis?
—Vanessa, sin dudas. Louis al menos intenta.
Nos reímos de camino al departamento, compartiendo pequeños detalles de nuestras semanas separadas. Aunque no lo dije en voz alta, tenerla de vuelta era suficiente para que cualquier día mejorara.
Cuando llegamos al edificio, ella se giró para mirarme, arqueando una ceja.
—Bueno, prepárate. Tengo algo que mostrarte.
Subimos juntas al departamento, y cuando abrí la puerta, me aparté para dejarla entrar primero.
—¿Lucy...?
El lugar estaba completamente transformado. Había pasado días decorándolo con pequeñas plantas, luces colgantes y fotos nuestras en las paredes. Todo tenía un aire acogedor que sabía que le encantaría.
—Quería que tuvieras un lugar bonito al que regresar —dije, intentando no sonar demasiado nerviosa.
Sadie dejó su maleta a un lado y giró lentamente, tomando cada detalle. No dijo nada más. Solo se giró hacia mí y me abrazó fuerte, de esa forma que hacía que todo valiera la pena.
—Buen trabajo, Lu.
—Bienvenida a casa, Sadie.
Nos quedamos así por un momento, solo disfrutando del hecho de estar juntas otra vez. No importaba lo cansada que estuviera del viaje o lo mucho que había trabajado para arreglar el departamento. Tenerla aquí lo hacía todo mejor.
Mientras deshacía su maleta más tarde esa noche, ella me miró con una sonrisa traviesa.
—¿Qué? —pregunté, lanzándole una almohada desde el sofá.
—Nada. Es solo que me siento afortunada de tenerte.
—Por cierto , Feliz cumpleaños —anunció, acercándose a su maleta.
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Nuestro Secreto
Storie d'amoreEn un viaje por obligación, Sadie, atrapada en un mundo de expectativas parentales, y Lucy, luchando por perseguir sus sueños en solitario, se cruzan en un hotel . A medida que su conexión se intensifica, se enfrentan al dilema de separarse al final...
