La llave

71 7 0
                                        

SADIE

Ok, sé que lo de ignorar a Lucy todo el día fue un riesgo, pero la verdad es que soy fan de las sorpresas bien hechas. Y esta es especial: su cumpleaños y nuestro aniversario caen el mismo día. Así que he estado planeando esto con semanas de anticipación. Me hacía reír solo de imaginarla con la cara de "¿Dónde está esta mujer que no me escribe ni un mísero mensaje?".

Pero, para que esta sorpresa fuera posible, he tenido que meterle duro al trabajo. Conseguir un departamento no es cualquier cosa, y menos para nosotras, que aún estamos empezando. ¿Cómo lo logré? Bueno, no fue nada fácil. He estado diseñando como loca, editando fotos y videos, vendiendo algunas de mis fotos favoritas... hasta el punto de quedarme hasta la madrugada trabajando. Ahorros, ahorros y más ahorros. Todo para poder darnos un buen colchón económico que nos permita vivir tranquilas por un tiempo, al menos mientras encontramos algo más estable.

Sé que la decisión de escribirle la carta a mi mamá fue arriesgada. Básicamente, le regalé lo que ella siempre quiso: que yo desapareciera de su vida o al menos eso creo. Pero bueno eso es tema de otro día , hoy es el primer aniversario de un año con el amor de mi vida y su cumpleaños.

El plan para hoy es sencillo pero significativo. Primero, llevarla a cenar a uno de esos restaurantes bonitos en la ciudad, con una vista espectacular. Algo diferente para salir de la rutina.

Pero, justo cuando estaba terminando de arreglarme para ir a buscarla me llega una notificación de la alarma del departamento. ¿Qué rayos está pasando? No tenemos nada de valor adentro, apenas si tenemos internet. A menos que alguien esté tratando de piratear nuestro wifi. ¡No sería raro en este país!

Cuando llego, el edificio está tranquilo. Subo las escaleras, y mi corazón empieza a latir más rápido con la expectativa de lo que podría estar pasando. Abro la puerta del departamento con cuidado, esperando encontrar... pues, nada. Pero entonces, noto algo fuera de lo común: una luz tenue se filtra desde la cocina.

Mi mente empieza a correr. ¿Quién podría estar aquí? Me acerco con pasos lentos, casi sin hacer ruido, preparada para lo peor. Cuando asomo la cabeza por la puerta de la cocina, lo que veo me deja completamente en shock.

Lucy, de pie en el centro, con una sonrisa juguetona, mientras un mantel cubre el suelo. A su alrededor, decenas de pequeñas velas iluminan la habitación, creando una atmósfera cálida y romántica. Encima del mantel, un par de platos y copas nos esperan, junto con una sencilla pero elegante cena.

Antes de que pueda reaccionar, ella se acerca y con esa voz dulce que adoro, dice:

—¡Sorpresa!

Me quedo con la boca abierta y parpadeo un par de veces, intentando procesar todo.

—¿Qué...? Pero... ¡No puede ser! —exclamo entre risas y un poco de frustración divertida—. ¡La sorpresa me tocaba a mí, no a ti!

Lucy se ríe, claramente disfrutando de haberme ganado en mi propio juego.

—Tú ya me sorprendiste con el departamento. Ahora me toca a mí devolverte la jugada —dice, cruzando los brazos y alzando una ceja con aire de victoria.

—Pero... ¿cómo conseguiste todo esto? Si cuando me fui no había absolutamente nada en este lugar —pregunto, aún desconcertada y riendo.

Lucy se acerca, rodeándome con sus brazos, y responde con una sonrisa:

—Pues, ya tenemos un juego de platos y unas copas. No será mucho, pero ya empezamos con algo.

Me río y sacudo la cabeza, realmente impresionada por cómo logró organizar todo esto sin que me diera cuenta.

Nuestro SecretoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora