SADIE
Al entrar, lo primero que veo es a mi abuelo leyendo el periódico como siempre en su comedor. Levanta la vista de su periódico para verme, sus ojos pasan de mí a mi novia en segundos y frunce el ceño.
—¿Qué horas son estas para venir? —dice aun mirando a mi novia. Me pongo delante de ella, rompiendo su contacto visual.
—Estaba ocupada haciendo cosas de la universidad. Perdón, abuelo. Recogeré mis cosas, voy a volver a mi casa —él vuelve a fruncir el ceño.
—Tu abuela está en su habitación, te estaba esperando —yo asiento.
—Gracias, abuelo —digo mientras me retiro hacia la habitación de mi abuela, con Lucy siguiéndome. Antes de entrar, volteo a ver a mi novia.
—Si quieres, voy a recoger tus cosas mientras tanto —yo asiento y beso su frente.
—No tardaré —ella asiente y entra en la habitación de visitas.
Doy leves toques a la puerta de la habitación de mi abuela y, sin esperar respuesta, entro. La encuentro acostada en su cama leyendo la Biblia.
—¿Dónde estabas, mijita? Estaba preocupada —dice, sentándose. Yo sonrío un poco y me siento a su lado.
—Estuve trabajando en unas cosas, tranquila. Perdón por no responder —ella niega.
—No son, así las cosas. Tienes que responder, ya es muy tarde. Tu abuelo está enojado —yo asiento.
—Lo sé, tranquila, abuela. Será mejor volver a mi casa —ella frunce el ceño.
—Tu mamá aún no regresa —yo asiento.
—Por lo mismo. Hasta mientras pensaré cómo solucionar las cosas. Papá está, si no me equivoco, estaré bien —ella niega.
—No te puedes ir, mijita —me acerco para besar su frente.
—Estaré bien, te vendré a visitar, tranquila —ella hace un puchero y se abraza a mí. La rodeo con mis brazos. Amo a mi abuelita, pero vivir con ella solo nos ha ocasionado problemas.
—Llámame cuando llegues a tu casa, ¿está bien? —yo asiento y beso su frente por última vez antes de salir de la habitación.
Al llegar a la habitación de visitas, veo a Lucy doblando un par de camisetas, que por lo visto eran las últimas. No tenía tanta ropa; la mayoría de ropa aún seguía en la casa de mis padres. Solo había traído un par de prendas, la computadora y cosas importantes.
—¿Vamos? —pregunta Lucy, poniéndose una de las maletas en la espalda. Yo asiento, mientras pongo la otra maleta en mi hombro y agarro el bolso de la cámara con la otra mano.
—Vamos —salimos de la habitación y veo a mi abuelo por última vez en la sala. No me dirige la mirada, así que me despido con un gesto de la mano y salgo de su casa antes de que todo se vuelva incómodo.
Sin decir nada manejo hasta la casa de mis padres, donde por fuera veo todo apagado, supongo que mi padre no está en casa. Estaciono el auto fuera y bajamos las cosas.
—Hogar, dulce hogar —lo primero que pasa al entrar es Red, que me saluda. Supongo que ha estado sola la mayor parte del tiempo ahora que no estaba mi madre.
—Está muy feliz —dice Lucy, sonriendo mientras acaricia a la pequeña rata de mi madre.
—La extrañé —acaricio su cabeza mientras ella baila en dos patas para que la agarre.
Caminamos hasta mi habitación y lo primero que hago es lanzarme a mi cama. Extrañaba mi habitación, mi espacio seguro. Lucy y Red no tardan en tumbarse a mi lado. Abrazo a mi chica mientras me permito relajarme por unos segundos.
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Nuestro Secreto
RomanceEn un viaje por obligación, Sadie, atrapada en un mundo de expectativas parentales, y Lucy, luchando por perseguir sus sueños en solitario, se cruzan en un hotel . A medida que su conexión se intensifica, se enfrentan al dilema de separarse al final...
