Capitulo 22

436 32 9
                                        

Nick

Siento que todavía no puedo ver a Thomas. Al solo recordar lo que paso me siento tonto y avergonzado, son solo unas simples palabras y aun así soy incapaz de decirlo...

-¿Qué sucede hermanito?- preguntó Damián de manera muy picara- ¿Qué has recordado pequeño pervertido?

-No... Yo... nada... nada, ¿por, porque lo dices?- respondí nervioso, tanto que balbuceaba cosas raras

-A mi no me engañas pillín- dijo mi hermano burlonamente

-No, no es nada...- dije bajando la cabeza, con la cara muy roja

-Anda, no diré nada- dijo aun más curioso

-Voy, voy a hacer tarea- respondí rápidamente, corriendo hacia mi habitación. Pero antes de correr, mi hermano me jalo hacia el y me inmovilizo- suel... suéltame hermano.

-No, hasta que me digas que te sucede- dijo haciéndome cosquillas.

-Bast... jajaja... basta Damián... jajajaja- dije entre risas, casi lloraba de tanto reírme- esta, esta bien, ¿Qué quieres saber?

Me soltó, y sonrió de forma maliciosa. Se quedo un rato pensativo, hasta que decidió hablar.

-¿Por qué estabas tan pensativo?- pregunto curioso, sin dejar de sonreír.

-Recordé, recordé algo que paso el viernes pasado- dije nervioso, tratando de cuidar mis palabras.

-¿Qué hiciste hermanito?- pregunto con más curiosidad que antes.

-Trate de confesármele al chico que me gusta, al final no pude y termine por llorar- dije avergonzado. Si pensarlo es vergonzoso, decirlo es peor.

-Que mal...- dijo bajando la mirada; luego se alzó alegre, más bien entusiasmado- y, dime ¿Cómo es el?

-Eh... pues, es una persona amable, alegre, tiene muchos amigos, confianza en si mismo y muy sociable- dije nervioso. No, no quiero hablar de esto con el.

-Suena bien, pero me refiero a físicamente- dijo insistente

-Oh, pues, pues es rubio, muy alto...- dije tratando de cuidar mis palabras; sentía el ambiente un poco tenso.

-¿Cómo se llama?- pregunto acercándose más a mi. Lo bueno que antes de hablar sonó el teléfono y ya que contesto aproveche para salir corriendo a mi habitación y cerré con seguro.

Enserio a veces mi hermano puede ser insistente, pero no le voy a decir nada; tengo que ser fuerte y no andar hablando.

Flashback On

Era un bello día soleado. El verano había llegado, y a mi corta edad de 7 años me encontraba solo en el parque. Mi hermano no quiso acompañarme.

Estaba en un kiosco, tomando un cono de nieve. A lo lejos unos niños jugaban fútbol, parecía muy divertido, pero sabia que no me iban a dejar jugar.

Una suave brisa llego, refrescando un poco el ambiente; seguí disfrutando de mi helado, cuando vi una pelota acercándose a mi a gran velocidad, haciendo que me cayera, y derramando el helado en el suelo.

Empecé a llorar, por el golpe que dolía mucho y por derramar el helado.

-¿Estas bien?- pregunto un chico rubio, acercándose a mi.

-...s-si... snif... e-estoy... snif... bien- respondí entre sollozos.

-Te has raspado la rodilla- dijo viendo la pequeña herida. Yo la vi y empecé a llorar más; me dio un abrazo, tratando de calmarme- ya, no ha pasado nada.

Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora