Capitulo 117

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Sam

Estoy... la verdad no sé, estoy feliz porque en dos semanas es mi examen para la universidad y por fin podré estudiar y ser profesor de primaria, educar a las pequeñas larvitas para que sean el futuro de nuestro jodido planeta.

Ja ¿a qué niños querrán dejar a tú cargo? La generación que eduques estará perdida

No lograras nada... nada... nada...

Y esa es otra de las razones por la cual no estoy tan bien que digamos, estoy acostumbrado a Samuel. Él siempre molesta y es cruel, pero...

¿así me quieres?

Que ni se te suban los humos, ya estoy acostumbrado a ti, pero no eres como ella... Ella es muy molesta, ella si busca que me lastime, que me hunda más de lo que estoy... lo único bueno es que no es tan fuerte, por ahora. Además de Camren, porque sé que es ella, la otra cosa que me preocupa es Dami. Ha estado triste desde que llegamos de aquel viaje y no sé qué haya pasado, no ha salido de su habitación, solo lo hace para comer o ir al baño.

Suspiré, mi celular sonó. Eran las 2 de la tarde, debía arreglarme ya que saldría en una cita con mi amado novio. Dejé mis preocupaciones de lado y me metí a bañar, hoy iba a usar la peluca rubia que tanto me encantaba y hacía resaltar mis bellos ojos verdes, una camiseta que compramos Santi y yo a juego y una falda rosa de olanes y unos tacones bajos... un outfit perfecto para salir en pareja «según yo».

Ya estaba listo, la cita era a las tres e incluso iba con tiempo de sobra. Iba en el autobús directo al centró, un amable joven me cedió su lugar... que ventajas de ser chica se tienen, no como cuando vas de hombre, hasta te tienes que levantar para ceder el lugar. Sonreí y miré a mi alrededor, todas las personas tan comunes y corrientes de la ciudad... y el sujeto de la playa.

Espera, ¿Qué?, ¿El sujeto de la playa? No puede estar aquí, debe ser una terrorífica coincidencia, una muy aterradora. El sujeto me miró y saludo, por cortesía saludé de vuelta, me senté normal y miré al frente.

Baje del autobús y decidí caminar lo que faltara de camino, aquel sujeto me seguía aun, trate de apresurar el paso, pero era lo mismo... ¿enserio este sujeto que se trae? Le gustaran los trapitos o que...

—Hey Sam, ¿Qué pasa? — escuché la voz de Derek y me detuve, agradecía que alguien conocido apareciera, pero porque él. Suspiré y me acerqué a donde estaba, esperaba que el sujeto me ignorara o se fuera.

—El, el sujeto de los lentes negros y el cubre bocas... es, es el mismo de la playa — dije en voz baja, estaba muy nervioso y fue mala idea usar estos zapatos ahora que lo pienso. Suspiré y trate de ver hacia atrás con cuidado — creo, creo que me viene siguiendo...

—Pero...—Derek volteo atrás y al instante me jalo, llevándome dentro del local donde estábamos — bueno, vamos adentro un rato... espero no llegues tarde a tu cita.

Suspiré y lo seguí, miré la hora en el teléfono, si iba un poco tarde... aunque me percate de un mensaje de Santi que no había leído.

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Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora