Capitulo 121

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Damián

Bostece por tercera vez en el camino, iba a ver a Mike en... no recuerdo donde era, pero iba por el lugar correcto, o eso esperaba. Tengo tanto sueño, pero necesito ver a Mike, quiero un abrazo suyo... sus mimos, extraño sus cosas raras y cursilería.

My sweet honey, ¿Cómo estás? —escuche la voz de Mike y después sus brazos alrededor de mí. Sonreí y lo abracé, recargándome en su hombro y oliendo la fragancia de su cuello — también estoy feliz de verte Darling~

—Mike~ te extrañaba —murmure bajo, abrazándolo con más fuerza. No quería soltarlo, era realmente cómodo; siento que todas mis preocupaciones se van por lo menos en este momento, no quiero recordar nada de nada por ahora —eres... muy cómodo, Mike~

—Me alegra, también te extrañaba Damián —al escuchar la alegre voz de Mike me sentí mejor, acariciaba mi cabello y una de sus manos...

—Mike...

—Ya, ya lo siento. No te enojes honey —beso mi frente y nos separamos, yendo a algún lado que Mike eligió.

Mientras íbamos a aquel lugar estábamos tomados de las manos, con los dedos entrelazados. Obviamente la gente nos miraba, aunque podía ser también porque somos altos, dos semáforos homosexuales caminando por ahí. Eso suena gracioso... ya se me está pegando la estupidez de los demás.

—¿Sucede algo Damián? —preguntó Mike jalando mi mano un poco, lo miré y después de unos segundos asentí. No es como si le fuera a importar, pero es algo muy importante para mí — me lo cuentas cuando lleguemos, para que sea más privado.

—Gracias —sonreí y abracé su brazo, sonriendo ligero. Me siento estúpido con tanta cursilería, amor, mariposas, conejos o no sé qué idioteces más del amor y esas cosas del amor como las que Nick dice.

Llegamos al restaurante, como siempre viniendo de este maldito ricachón, era muy elegante y pomposo, de gente alzada y creída que nos miraban con desdén. En todo momento sonreí ligero; nunca iba a poder entender como alguien puede soportar este ambiente tan horrible, con gente aún más horrible y falsa...

—Si, es difícil estar con esta gente... ni yo lo puedo soportar —miré a Mike y sonreía como idiota, sonreí un poco y negué. Se sentó a mi lado, pegándome más a él y me beso —Damián, en serio te extrañaba. No me pegues por el beso, pero necesitaba hacerlo

Suspiré y negué, vaya que este día no he dejado de suspirar.

—No te preocupes, estoy tan cansado como para reclamarte algo, pero no vuelvas a hacer estupideces así

—¿Por qué no? Anda, di que si Darling~

Mike sonrió y me volvió a besar por sorpresa, y bueno... tampoco me negué. Me abracé a su espalda y seguí el beso, disfrutando del momento. Extrañaba su calidez, sus labios tan suaves y dulces... a todo él lo extrañaba, sus idioteces... ugh odio estar así de cursi, aunque no lo diga realmente no me gusta estar tan meloso... pero es inevitable, estoy idiotamente enamorado de este idiota.

—Damián ¿Qué tienes?, ¿Por qué te miras tan apagado? —preguntó Mike al separarnos, uniendo nuestras frentes. Abrí un poco los ojos, viéndolo tan cerca de mí; no pude evitar sonrojarme y desviar la mirada. El idiota se rio un poco, robándome un pequeño beso — ¿Por qué reaccionas así de lindo sweetie?

—Cállate Mike, preguntas muchas cosas —dije tratando de sonar molesto, me separé un poco de él y miré que el mesero estaba parado frente a nosotros, sonriendo como mamá y desviando la mirada... oh no, ¿qué esta gente se reproduce o qué?

Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora