Capitulo 126

103 7 10
                                        

Santiago

No entendía que pasaba, Sam estaba claramente molesto y muy shockeado... y si, ya la había arruinado con Paul desde que comencé a salir con él sin quererlo. Era un puberto idiota, ya crecí y sigo siendo un idiota, uno muy grande.

—Sam, reacciona... lindo —murmuré tomando su mano, pero él la apartó con molestia. Me miro y sus hermosos ojos verdes estaban rojos, estaba apretando sus dientes... y creo que estaba temblando ligero.

—No me toques, por favor —respondió viéndome, dio pasos atrás. Su respiración se estaba volviendo agitada, me dolía verlo así y el como me miraba, lleno de dolor — no lo hagas, me voy a casa y Santiago... p-piensa en lo que hiciste.

—Sam por favor, deja te acompaño a tu casa —pedí tratando de tomar su mano, pero el me evitaba. Suspiro y se echo aire tratando de que las lágrimas no salieran, pero era en vano; las lágrimas corrían por sus rojas mejillas — Sam, sabes lo que puede pasar, por favor.

—Llegue solo y me puedo ir solo —dijo y me dio la espalda comenzando a caminar, lo seguí y comenzó a correr. Sam, por favor escuchame — ¡dejame, no quiero hablar ahora!

Corríamos por las calles de la ciudad, evitando gente, cosas y todo lo que se cruzará por nuestro camino, pero cada vez que estaba por alcanzarlo algo se cruzaba en mi camino para no atraparlo. Ya me estaba cansando por jugar tanto en la escuela, aparte el sol estaba matándome. Jadee y me detuve, voltee y él también se había detenido.

—Sam...—me acerque jadeando, Sam me miro y salió huyendo hacía la calle — ¡cuidado!

Mi Sam se detuvo al ver el auto, sentía que el corazón se me paraba... afortunadamente alguien lo jalo y no le paso nada, además que el auto se detuvo antes de tocarlo. Suspire aliviado y me acerque, el conductor del auto también se acercó.

—¿Esta todo bien? —preguntó preocupado, suspiré y me acerque a mi Sam — me alegra, ten cuidado chica. Nos vemos.

—¿Sam?, al fin te encuentro —dijo la persona que lo había salvado. Lo miré extrañado, Sam estaba peor que nunca, tratando de soltarse — ¿quién es él?, ¿qué le haz hecho a mi Samsito?

—Soy su novio y no le he hecho nada que le importe —respondí molesto, jale a Sam hacía mi. Suspire sintiendo como temblaba en mis brazos, creo que este es el supuesto Marion —gracias por salvarlo, nos vamos.

—Cállense, cállense ya... no, no...—Sam murmuró aferrándose a mi, sentía que me encajaba las uñas en la espalda, pero no me importaba si el se tranquilizaba así — ya no...

—Espera, soy un viejo amigo de Sam y hace mucho no lo veo —respondió tratando de lucir relajado, sonrió pero su sonrisa no era muy agradable, incluso se miraba aterrador — por favor, quiero convivir con él.

—Ya será otro día, hoy no esta muy bien —trataba de responder amable, pero me estaba sacando de quicio. Abrace más a Sam, he aprendido a tener paciencia, pero el me esta quitando la paciencia.

—Vamos, por favor...

—Le dije que no, nos vemos —dije y me aleje con Sam, ya más lejos y seguro de que no nos seguía ese tipo llame al padre de Sam para que viniera por nosotros.

Me senté en una banca abrazando a Sam, creo que se había dormido o estaba ido. Suspiré, temía que apareciera de repente por aquí y no pudiera defender a Sam... o nos hiriera. Minutos después llegó el papá de Sam, lo subí al auto y me subí con él, abrazándolo.

—¿Qué paso Santiago? —preguntó su papá muy serio, Sam si se termino durmiendo. Sollozaba y se estremecía, abrazándose más a mi. Miró a Sam y luego a mi — habla chico, por favor.

Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora