Los días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Estaba en el café atendiendo clientes, siendo lindo y estando de vez en cuando con mi hermoso Santi. Todo estaba yendo bien, por lo que sabía que algo malo se avecinaba y por esa misma intuición miraba la puerta de vez en cuando, esperaba a que algo o alguien entrara y causara un desastre como es común en este café.
—¿Qué pasa Samsi? —preguntó Santiago abrazándome por la espalda, recargándose en mi hombro. Lo mire de reojo sonriéndole leve, pero sin poder quitar la vista de ahí — oye, oye Sam.
—Lo siento, es que...—suspire y lo voltee a ver dudando en si decirle o no porque de por si ya han de creer que estoy loco, ahora con esto me van a querer encerrar en el psiquiátrico, pero lo hice. Le dije lo que me aquejaba — todo esta tan tranquilo que me da mala espina, mi intuición femenina de dice que algo malo pasará.
Santiago me miro con extrañeza unos momentos. Lo vi tomar aire, abrir la boca varias veces y cerrarla, lo mire con curiosidad a esperar que me iba a decir.
—No creo que pase nada malo, tranquilo mi pequeño trapo. Tantas cosas que pasan aquí ya te afectan —dijo tratando de calmarme, hice un pequeño puchero al escucharlo decirme "trapo" y él solo se rio, revolviendo mi peluca rubia — lo siento por decirte así, pero créeme cariño. Aquí no pasará nada, a menos que llegue Mike con Damián.
—Él ya no vendrá por un tiempo —Damián se acerco justo después de que Santi dijera aquello, la expresión en su rostro era como de tristeza y alivio a la vez... aunque la verdad no sabría decir que tipo de expresión tenía pero definitivamente no era de felicidad — no hay que preocuparse por eso ahora...
—Así que Mike no esta...—Gustavo se asomó con una gran sonrisa recargándose en el hombro de Dami y haciendo que sus rizos molestaran a mi castaño amigo. Damián asintió suspirando, tratando de apartarlo. No iba a prestar atención a su pelea pero algo llamo mi atención y la de mis compañeros también porque voltearon a mirarlo — ¿qué es esto?, ¿es un anillo?, ¡un jodido anillo de compromiso Damián!
Todos voltearon a ver a mi amigo, Damián estaba sonrojado, se apartó de Gustavo tratando de proteger a su elegante (y si Mike se lo dio, seguro caro) anillo. Nos miraba con expresión molesta y avergonzada, dejo de jugar con el anillo y nos miro con detenimiento.
—Luego les digo, ahora hay que trabajar —exclamo rojo de la vergüenza, gruño algo y se fue a una mesa para seguir atendiendo clientes... con Gustavo detrás de él, muy, muy cerca de él.
—Te dije que algo iba a pasar —suspire más tranquilo pero esa sensación no se iba. Santiago me miro asintiendo, creo que aun no captaba lo que había pasado; sonreí y me acerque a besarlo suave pero algo nos irrumpe. La campanilla de la puerta sonó, instintivamente voltee encontrándome con el pelirrojo molesto — oh no...
Murmure suspirando, Paul miro a todos lados y cuando me miro frunció más el entrecejo acercándose a paso rápido a nosotros. Instintivamente me pegue a Santiago, estaba esperando el ataque de Paul que sorpresivamente no llegó.