Capitulo 128

104 7 16
                                        

Damián

Mike llevaba aquí, es decir en el departamento, tres días y parecía no querer irse... y la verdad no me molestaba ya que me consentía, incluso ahora hacía el desayuno... pero, siendo sinceros tanta consideración y estando siendo consentido así me preocupa, ¿aquello que Giselle me dijo será verdad entonces?

—My Sweethoney, ¿pasa algo? —preguntó Mike acariciando mi mejilla con dulzura, voltee a verlo y negué, siguiendo en lo mío, que básicamente era nada — Damián, te ves triste... o más buen te preocupa algo. Sabes que puedes decirme, darling me preocupo al igual que tu.

Lo mire unos segundos y suspire, creo que no hay opción... aunque en verdad nunca la hubo, solo mi decidía de no quererle decir absolutamente nada; bueno, adiós momentos de paz y tranquilidad.

—Bueno, si tanto insistes —respondí bajo, dudaba que me escuchara. Él apago la estufa y se recargo en la barra, sonriendo — ¿podrías sentarte?, por favor.

Al ver que no lo iba a hacer rodee los ojos y me levante para hacer que se sentará, pero al hacer eso una ligera y muy fugaz sonrisa pervertida surco sus labios. Negué leve y trate de no sonreír, ya sabía lo que pensaba... ugh, porque tiene que ser tan molesto... y lindo.

—Esto es serio Mike, no es una de tus sucias fantasías sexuales.

—¿Qué insinuás my love? —preguntó haciendo un tono "sensual" bastante idiota, me tomó de la cadera y fue acercando hacía él. Rodee los ojos tratando de separarme, aunque era en vano... ¿será que me he vuelto débil o que él esta usando magia negra? — yo no te haría nada malo, solo... te daría lo mejor y mucho más, y sin cansarme.

Murmuro bajo y con una mirada lasciva, sonrió y se acerco a besarme... aquí, sinceramente, no puse resistencia; solo me deje llevar por ese lindo (y coqueto) beso. No paso a nada más, después me abrazo, acariciando mi cabello.

—M-Mike...—murmure, jadeando un poco. Trataba de poner resistencia y hablar serio, claro y sin ningún tipo de "intervención", pero...

—¿Qué?, ¿no puedes así? —preguntó tratando de sonar burlón, pero notaba nervios y tristeza en su voz. Me sentó sobre sus piernas, abrazándome, aunque parecía que se aferraba más a mi; me hacía sentir triste, sentía que el corazón se me oprimía — podemos hablar así perfectamente, ¿o acaso te incomodo?

Suspire y desvíe la mirada... bien, aunque no se si el que terminará llorando será él o yo.

—Mike... ha-hace días, cuando apenas te iba a decir lo de Ta... Gustavo —dije un poco trabado, suspire y trate de lucir fuerte cuando me volteo a ver dolido y molesto (supongo que al recordar eso), aunque también podía percibir otro sentimiento que aún no era claro — antes de llegar a donde nos veríamos, me había topado con Giselle y hablamos un poco...

Apenas dije eso me miro y su sonrisa se fue borrando lentamente hasta quedar serio, finalmente bajo la mirada y se aferro a mi cuerpo. Podía sentir claramente como temblaba y mi corazón se estrujaba, tome aire tratando de llenarme de valentía o algo a que aferrarme.

—Y... ¿de que hablaron? —preguntó bajo, su voz temblaba y casi se quebraba. Verlo así me decía todo, pero quería escucharlo de sus labios, quería que él mismo me lo confirmara.

—Sabes de lo que hablo Mike —respondí (extrañamente) firme, obviamente quería llorar pero esperaba ansioso su respuesta. Quería que me explicara que había pasado, porque paso eso y...— ¿e-es cierto eso?, ¿Renata esta embarazada?

Sus ojos demostraban sorpresa, no sé cual sea mi expresión y poco me importaba ahora, no se si trato de hablar o algo, solo pude notar como asentía lentamente... Y así, como si hubiera cámara lenta, sentí un dolor en el pecho y como mis ojos se llenaban de lágrimas. Cerré los ojos cuando empecé a ver borroso, trataba de calmarme, pero, pero...

Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora