Damián
Siento que me gastaré mi vida y tiempo en suspiros, no había parado de hacerlo desde hace días, y ahora aún más; aunque es algo inevitable. Hoy me veré con Mike y pienso decirle lo que hice con Gustavo; estoy nervioso, eso es algo obvio, como también que tengo mucho miedo, y estoy aterrado de que después de decirle me rechace y odie, aunque creo que estaría en todo su derecho de hacerlo, lo traicione y engañe... me merezco cualquier cosa mala... ugh el amor me está haciendo daño, mucho daño.
Me detuve frente a la vitrina de un local que funcionaba como espejo, me miré. No se veía nada mal, solo mi típica vestimenta de todos los días; excepto por mi rostro que se veía fatal. Intenté sonreír, pero solo vi una espantosa mueca.
—Hey, hola Damián ¿cómo has estado? —escuche la voz de Giselle frente a mí, sonreía burlona y alegre. Sinceramente no quería verla, pero ahora debía intentar ser amable o algo así.
—Pues bien, bien con algunos problemas, pero todo bien —respondí sonriendo ligero, miré un poco la vitrina y luego a la chica — ¿cómo has estado tu Giselle?
—Bien, bien perfecta —Giselle sonreía de una manera extraña, creo que estaba muy feliz — las cosas son las mismas, bueno con algunos pequeños cambios, ya sabes los típicos cambios.
—¿Cambios en qué?
—Pues duh... obvio que cuando hay un bebé de por medio —dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo, reí un poco por su actitud de niña — ¿de qué te ríes semáforo malhumorado?
—Te ves graciosa así —mencione sonriendo leve — pero de que bebé hablas, ¿acaso tendrás un hermano?
—Obvio no tonto —exclamo avergonzada, dándome un manotazo cuando trate de palmear su cabeza — hablo del bebé de Renata y Mike, ¿Cuál más podría... oh creo que no debí hablar
—¿Hablas en serio? —pregunte serio, mirándola fijo, más ella evitaba verme. Suspiré, las ganas de sonreír se esfumaron — Giselle respóndeme, ¿es en serio que ellos dos?
—Yo, este... yo... sabes yo creo que...—empezó a balbucear nerviosa, dando pasos hacia atrás — yo no estuve aquí, adiós...
Y así, sin decir nada más se fue corriendo. La miré atónito, mi sonrisa se esfumo. Mordí mi labio inferior para no llorar, mi corazón punzaba de dolor. No sabía que creer, podría ser mentira, pero también verdad. De Mike no sabía que creer, sabía que podía hacer cualquier cosa; y también de su hermana, ellos dos eran un caso.
—Vaya situación...—Me dije a mi mismo, mi voz tembló un poco, traté de no tomarle importancia, pero era difícil. Conocía a Mike, sabía que si no decía o mencionaba algo él podría seguir callado, como si tal cosa no hubiese sucedido — ¿me dirás lo que paso o te quedaras callado como siempre?
Miré la hora, faltaban unos minutos para la hora acordada y ya me estaba arrepintiendo de ir, pero ya estaba más cerca del lugar que de casa. Negue repetidas veces y seguí mi camino, maldita sea ¿Por qué tengo que amar a alguien así?
—My sweetie —exclamo Mike al verme, sonreía radiante como siempre, pero al verme su rostro cambio a uno de preocupación y se acercó a toda velocidad hacía donde estaba — ¿qué paso?, ¿Por qué estas triste?, ¿le paso algo a tu hermano o a Sam?
—Mike tranquilo, no ha pasado nada malo —le dije tratando de sonar tranquilo, tome sus manos y trate de sonreír, aunque sabía que no podría — tenemos que hablar d...
—¡No Damián! No me dejes, yo te amo —Mike miraban con ojos llorosos, trataba de tomar mis manos, pero temblaba ligeramente haciéndole la tarea casi imposible. Su rostro había cambiado drásticamente de un segundo a otro, sin darme oportunidad para hablar — Damián, yo te amo, te amo mucho... se, sé que he hecho demasiadas estupideces, y puede que las siga haciendo, pero te amo y siempre hago lo mejor para hacerte feliz y no decepcionarte, Damián te juro que lo seguiré haciendo, haré lo que sea, dejaré lo que sea que te moleste, pero no me dejes no creo que pueda vivir sin ti, sin tu amor... si me dejas me vas a matar en vida...
ESTÁS LEYENDO
Querido chico rubio
Roman d'amourLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
