Paul
(Es un flashback/recuerdo solo que olvide ponerle imagen)
Suspire molesto, estaba acostado en el parque cercano al centro. Andrea estaba tratando de conquistar inútilmente a Thomas mientras el rubio solo la ignoraba siendo al único al que le hacía caso era a Nick o su amiga la embarazada. Negué levemente, no es tiempo de pensar en estupideces, es mejor pensar en una forma de conquistar a Santiago y arrebatárselo al psicótico de Sam. Le puede hacer daño y eso no lo permitiré.
—Disculpa, ¿tu eres Paul? —preguntó un chico frente a mi, haciéndome sombra. Abrí los ojos observándolo, suspire y asentí, levantándome para verlo mejor — genial, me alegra encontrarte.
—¿Quién eres tu? —pregunté mirándolo, frunciendo el ceño mientras el chico se sentaba frente a mi sin borrar su sonrisa tan brillante.
El chico era algo alto, supongo que lo normal. Su cabello estaba teñido de rubio, su raíz oscura se notaba pero no se le miraba tan mal; sus ojos... bueno, traía lentes de contacto de un color azul muy estrambótico y alucinante, su piel lucía un poco blanca pero no tanto. Traía una camiseta gris que le quedaba muy pegada a su escultural cuerpo, marcando sus músculos; un pantalón blanco y unos tenis algo viejos... en verdad se miraba tan...
—Me llamo Marion —respondió apuntándose lo voltee a ver avergonzado fingiendo que si había puesto atención, su sonrisa que nunca se borraba de su rostro me perturbaba un poco pero nunca he conocido a nadie que se la pase sonriendo ante todo así que tal vez no este acostumbrado a ello — sabes, yo te puedo ayudar a que Santiago deje a Sam y este contigo. Santiago no se merece a Sam, es demasiado bueno para ese chico tonto.
—¡Oye! —exclame molesto, pero al momento de él dirigirme la mirada sentí un escalofrío en la espalda, dejándome mudo un momento. Su mirada era aún más profunda por esa tonalidad de azul; tome aire y trate de comenzar a hablar de nuevo, aunque esta vez un poco torpe — b-bueno... supongo que, que amas a Sam y por eso piensas así...
—Bueno... algo así. Eso no importa ahora ¿quieres ayuda o no? —preguntó con molestia, salté un poco asintiendo pero el gruñó — ¡responde bien!
—S-si, si quiero ayuda... por favor —respondí un poco nervioso, su tono de voz era bastante fuerte y a veces me asustaba un poco, pero era agradable; me transmitía un aura bastante agradable y de confianza — gracias pero... ¿por qué me ayudas?
—Porque...
Estaba camino al café un poco pensativo, seguía hablando con Marion mientras planeábamos algo para separarlos. Mientras iba al café estaba disfrazado, estaba un poco nervioso, sentía que mi disfraz no era lo suficientemente convincente pero Marion dijo que si. Me detuve y me mire con la cámara del celular; mi gran "disfraz" era un gorro y una ridícula peluca donde ocultaba mi cabello rojizo y unos lentes de contacto para ocultar mis peculiares ojos, suspire y seguí mi camino hacía el café.
—Bienvenido, lo voy a llevar a su mesa —había dicho una chica, creo que se llama Alejandra. La seguí hasta la mesa, tome asiento y la chica dejo un menú — aquí esta el menú, cuando este listo para pedir me llama o a cualquier otro compañero.
Asentí y la chica se fue, mire el menú mientras observaba a mi alrededor. Sam vestido de chica atendía a los clientes mientras ignoraba a Santiago, él cual solo observaba al trapo trabajar y con una mueca bastante triste. Gruñí con molestia, ¿cómo se atreve ese loco trapo a ignorarlo?, también Santiago que sigue ahí aunque Sam lo este tratando mal.
ESTÁS LEYENDO
Querido chico rubio
Roman d'amourLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
