Los días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
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Ya había leído esos mensajes cientos de veces hasta que las palabras perdían el sentido y seguía sin creérmelo aún. Mike quiere que nos veamos y no sabía para que pero lo que más resonaba en mi cabeza era la frase "Necesitamos hablar". Me asustaba un poco, tal vez, solo tal vez me estaba dejando llevar por lo que todos, incluidos la televisión, decían que pasaba cuando se decía esa mítica y terrorífica frase y deseaba de todo corazón que eso que pensaba no pasará, deseaba que no fuera real. Negué tratando de disipar esos pensamientos, no debía ser tan negativo, tenía que ser más positivo, si positivo, positivo... ¿cómo se puede ser positivo con esto?
—¡Basta, Damián!, Basta y mejor...—murmure mirándome en el espejo de mi habitación, estaba semidesnudo y a punto de bañarme. Aún era muy de mañana, no había podido dormir por esos benditos mensajes y estaba que moría de sueño ahora, pero no podía dormir o no podría ver a Mike y malinterpretaría la situación, y pienso que más porque no había contestado esos mensajes, solo le aplique el visto. No sabía que contestar, y solo lo deje así.... No, creo que solo le puse una carita y fue por error pero en fin, ¿de que hablaba? No importa. Me volví a mirar de pies a cabeza, negué y tome mi toalla — mejor me voy a bañar ahora.
Fui al baño y me metí a bañar, me asegure de lavar bien mi cabello y después me iba a meter en la bañera. Quería relajarme un poco, solo un poco, incluso temía hacerlo demasiado por temor a dormirme... y, ¿si no me meto en la bañera? No, no, no ya puse el agua y no la puedo dejar ahí y desperdiciarla. Mire la bañera y me metí, puse una alarma de diez minutos por si me duermo.
Salí del baño varios minutos después, quite la alarma y me seque el cuerpo, el cabello y después de cepillarlo, secarlo y darle su tratamiento lo amarré para buscar ropa. Fui al closet, saque ropa y empecé a probarme cosas hasta que finalmente obtuve lo que quería. Unos jeans negros, una camisa azul celeste y un chaleco negro; me puse los zapatos e hice una coleta. Suspire y fui al espejo, mirándome de pies a cabeza... no me miraba tan mal, eso creo. Aunque no sé porque me esfuerzo tanto en vestirme un poco mejor, dudo que Mike si quiera note esto o le importe que vaya más arreglado. Negué nuevamente, me di una última mirada en el espejo, me puse uno de mis sombreros y salí de la habitación con cuidado, sin olvidar obviamente mi celular y cartera. Tomé las llaves del departamento y baje, por suerte o desgracia cuando salí del edificio un taxi iba llegando, subí cuando se desocupo y suspire, ahora a esperar hasta que llegue a aquel lugar.
Mientras viajábamos el taxista me veía por el espejo retrovisor con cierta extrañeza, voltee justo cuando sus ojos verdes se asomaron y le sonreí un poco, lo suficiente para que no volteara en un rato y me dedique a volver a mirar por la ventana. El camino se hacía cada vez más largo y cuando doblo en una calle supe más o menos a done íbamos. Justo a las afueras de la ciudad... y justo ahora, cuando no traigo mucho dinero. Gruñí bajo y volví la vista al frente, encontrándome de nuevo con la mirada del taxista pero esta vez me miraba con curiosidad y emoción.