Sam
Me mire al espejo antes de salir. La peluca rubia bien acomodada junto con su diadema, el traje perfectamente acomodado, las medias altas lisas, y los zapatos brillantes y limpios... estaba perfecto, o sería perfecta.
-¿Enserio saldrás así?.- preguntó Derek con su tonito de molestia, acomode un poco la peluca y sonreí.
-Claro, hoy luzco espectacular.- y sin dejarle contestar salí hacía el local.
El olor a café inundaba el lugar, mis compañeros pasaban con tazas, platos de postres y vasos. No podía evitar sonreír, trabajar aquí era lo mejor y más si es con mis amigos.
-Sam, ¿puedes llevar esto a la mesa 6?.- preguntó una chica, asentí, tome la bandeja y fui a aquella mesa, iniciando así mi trabajo.
En una mesa localice a la larvita, la niña loca del gorro y otros pequeños más; mi hermana me vio y sonrió, le devolví la sonrisa antes de dar vuelta, encontrándome con Teo y Saúl.
Apenas nos empezamos a hablar bien, por eso cuando los veo no puedo evitar ponerme tenso.
-Bienvenidos sean.- dijo Derek en la entrada, hizo una reverencia obligatoria y cuando se levanto Saúl se sorprendió.
-¡Tu eres el tipo de la feria!.- le apuntó con una sonrisa, una que Derek respondió, y mi cara «creo, ya que no me la puedo ver» como la de Teo estaban igual de sorprendidas y en shock.
-Oh si, ¿eres Saúl, cierto?.-preguntó Derek, esta platica me estaba extrañando.
Mientras ellos charlaban, Derek los guio a su mesa y entrego sus cartas; unas palabras después Derek siguió entendiendo a los clientes.
-Eso ha sido extraño...-hablo Tavo a mi lado, logrando que me asustara.- oh lo siento, no era mi intención asustarte.
-No, no... te preocupes, y si, eso ha sido de lo más extraño.- respondí aun extrañado.
-Y ustedes que esperan para seguir su trabajo.- Lola había hablado, y en menos de tres segundos ya estábamos en lo nuestro.
...
-¡Sam, lleva esto a la mesa 12!.- tome el pedido encaminándome a la mesa, parando al darme cuenta que era la mesa de aquellos dos.
Respire hondo y avance a la mesa.
-Si, Mike sigue diciendo que le gusta Damián, esta vez no se si sea cierto o no... sabes como se pondrá su papá si se entera, además que no ha roto su compromiso con aquella chica.- hablo Teo muy serio, no podía creer lo que oía... ¿acaso Mike esta jugando con Dami?, eso si que no se lo perdonare, nadie hará llorar a Dami de nuevo.
-A-aquí esta su orden, que lo disfruten.- sonreí dulce, puse lo ordenado en la mesa, me incline y me iba a ir pero Teo tomó mi mano.
-¿Cuánto escuchaste... Sam?.- preguntó Teo sin soltarme, me di la vuelta viendo los rostros de Saúl y Teo en total seriedad. Trague saliva, no sabía que responder, me sentía nervioso.
-Lo suficiente para que nos lo expliquen a los dos... ¿no es así Sam?.- respondió Gustavo del otro lado, los tres volteamos a verlo y de manera automática asentí.
-Si no hay de otra... han escuchado mucho.- dijo Saúl rascando su nuca en señal de nerviosismo.
-Hablare con su jefa.- Teo se levantó y se fue a la barra, cruzo unas palabras con Derek, luego con Lola y regreso.- podemos hablar, así que siéntense.
Dejamos las bandejas en la mesa, sentándonos junto a ellos. El ambiente había cambiado, y era algo tenso; el bullicio del lugar se escuchaba de fondo, las miradas de todos se cruzaban, pero nadie hablaba.
ESTÁS LEYENDO
Querido chico rubio
RomansaLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
