capitulo 42

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Damián

-Bienvenido sea- dijo Tavo haciendo una reverencia ante el cliente. Pero el cliente no era nada más y nada menos que Mike. Tavo lo vio y su mirada cambio, rápidamente volvió a tomar la compostura.- por aquí hay una mesa.

En cuanto me vio sonrió y saludo, pero yo lo ignore yendo al lado contrario. Seguía atendiendo pedidos y todo, Mike no se movía y había dicho que iba a ser atendido únicamente por mi. Por suerte Derek le dijo que esta situación sucedía mucho aquí y que a los que más le sucedía era a mi ya Sam.

-¿Qué desea ordenar?- pregunte formal, una mirada seria y una sonrisa cálida para los clientes. "una gran sonrisa para un gran día, y un café para alegrar tu día". Es la frase del lugar.

-Damián estas siendo frio conmigo, no me gusta.- dijo Mike molesto, con una actitud bastante infantil, además de un puchero. Rodee los ojos tratando de relajarme.- ¿acaso estas así porque por fin viste a tu ex?, así puedes recuperar lo suyo de nuevo, ¿no es así?

No sabia porque se enojaba, debería entender que solo es un empleado que casualmente entro hoy. Pero... ¿Por qué esas palabras me duelen?, ¿Por qué esa mirada de enojo y tristeza logra llegar a lo profundo de mi corazón haciendo que duela?

-Mike no te pongas así, es un empleado que acaba de entrar. Ni siquiera tenia idea de que teníamos empleado nuevo, mucho menos que era él.- no se porque le explicaba esto, no somos nada así que no vale la pena hacerlo; pero una parte de mi me dice que lo haga. Trataba de mantener la compostura, pero me era difícil.- así que...- mi voz flaqueo, las lagrimas querían salir pero debía mantenerme serio, no quebrarme en el trabajo- así que, ¿Qué desea ordenar?

-A ti.- respondió serio, mirándome con esa mirada que me esta matando lentamente. Lo mire con cara de "aquí no, estoy en mi trabajo".- bueno, ya que no se puede quiero un café frio y un pastelillo de arándanos.

Anote la orden y la lleve con Derek. Sentía que no podía más, deje la charola en la barra y me fui a la sala de empleados, al llegar cerré la puerta y me senté, recargándome en esta.

-Tanta presión... no puedo... ¿Qué rayos me pasa?- me dije a mi mismo. No iba a llorar, ahí no. Prometí que no iba a llorar enfrente de nadie, no los debía volver a preocupar.- ¿Qué me esta pasando?

Mientras seguía recargado oí que tocaron la puerta.

-Dami, ¿estas bien?- pregunto Sam preocupado.-… Mike cambio su pedido para llevar, si ocupas hablar aquí estoy. Para eso somos amigos, ¿no?- supongo que estaba sonriendo, siempre lo ha hecho desde...- ¿quieres fumar?

¿fumar?, solo en una ocasión lo había intentado sin algún motivo, pero ahora... ahora necesito una manera de relajarme o no se que pueda suceder.

-Eso creo...-respondí de nuevo.

-Los cigarros están en mi casillero. En la bolsa derecha de la chaqueta.- dijo Sam ya más tranquilo.- déjalos donde estaban, ya le avise a Derek.

Me levante de la puerta e hice lo que me indico Sam, tome un cigarro y su encendedor, salí afuera para no llenar de humo el lugar.

Después de fumar aquel cigarro me sentí más relajado. Me asegure de apagarlo, además de dejar el encendedor en su lugar. Cuando volví mi hermano, Thomas y sus raras amigas estaban ahí.

-Dami~ tu hermanito esta aquí- dijo Sam en su tono melodioso de siempre.

En cuanto pase de la barra Nick corrió a abrazarme.

-Hueles a cigarro- dijo mi hermano alejándose de mi, puso su cara de "enojo"- ¿acaso fumaste?, sabes que eso es malo.

-Solo fue uno, y era necesario.- dije acariciando su cabello, me miro molesto pero se relajo.- no lo volveré a hacer.

Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora