Thomas y Nick
La tarde ya estaba cayendo, ya habían subido a muchos juegos. A Nick le encantaban los juegos de velocidad y emociones extremas mientras que ha Thomas le aterraba un poco, aun así hacía el esfuerzo por ver sonreír al pequeño chico.
Habían muchos puestos de juegos de azar, tiro al blanco... esos donde ganas premios dependiendo de la destreza. Ninguno llamaba la atención hasta que Nick miro que en una había un hermoso oso blanco de peluche con unos corazones en cada pata, se quedo un rato viéndolo hasta que decidió que lo quería y sería suyo.
-Me, me da uno por favor.- dijo exaltado y muy emocionado, reaccionando antes que el rubio. Mientras tanto el rubio solo lo observaba con una sonrisa, nunca lo había visto así de emocionado.
El señor le entrego la pistola, tenía que derribar tres patitos y el gran oso sería suyo. Nick tomó la pistola, trataba de apuntarle pero su mano temblaba.
-¿Te ayudo?.- le pregunto el rubio al ver que batallaba, el pequeño asintió y volvió la vista al frente. Thomas sonrió y se puso detrás de él, tomando sus manos entre las de él.- debes fijar el objetivo, tomar la pistola fuerte y disparar.
Nick solo asintió, se sentía nervioso el tener tan cerca a su chico; y sin pensar cerro los ojos y disparo...
-Faltan dos, tu puedes chico.- dijo el señor sonriendo al verlos. Nick abrió los ojos y sonrió al notar que lo había logrado.
Siguió así, pero el ultimo tiro lo fallo. Nick suspiro al ver que no lo logro, bajo la mirada y dejo la pistola sobre la mesa; se dio la vuelta dispuesto a seguir su camino pero la voz del señor lo detuvo.
-Ven chico, te voy a regalar un tiro más pero no digas nada.- al decir lo ultimo bajo la voz y les guiño un ojo. Nick se acerco con una sonrisa.- ustedes hacen una bonita pareja, y he de suponer que es su primera cita-ambos asintieron- pues bien, es muy bonito cuando sales con la persona que más quieren así que adelante chico, intentalo de nuevo.
-Gracias señor.- dijo Nick sonriente, tomo la pistola entre sus manos pero ya no se sentía tan seguro y tenia miedo a volver a fallar.-…
-¿Quieres que lo intente?.- pregunto Thomas mostrándole una sonrisa, Nick lo miro dudoso pero al final acepto.
El rubio tomo la pistola e hizo lo mismo que le dijo a su novio. Tenía miedo de errar el también, nunca había sido bueno en puntería pero ver a su chico sonreír al recibir el premio le daba la esperanza de seguir.
-Y allá va...- se dijo mentalmente cuando salió la bala. Cerró los ojos y espero a ver que pasaba.
-Felicidades, han ganado.- anuncio el señor con una gran sonrisa. Bajo el oso y se lo entrego al pelinegro, el cual lo recibió con una gran sonrisa.
-Gracias.- dijo Nick abrazando a Thomas, o eso trataba pues el oso impedía esa acción. Thomas lo abrazo junto con aquel colosal peluche, besando la mejilla del chico.
-De que hablas, fue trabajo de los dos.- respondió Thomas.- ahora, ¿donde quieres ir?
-Vamos a la rueda de la fortuna.- dijo el chico sonriendo, tomando la mano del más alto y con la otra cargando su premio.
Sam y Santiago
Por fin Sam se divertía, pero ya se había dicho que le diría la verdad al chico. Al final de recapacitarlo bien se dio cuenta que si se enamoraba más de "ella" iba a sufrir y no quería que pasara lo que él.
-Oye, ¿estas bien?.- le pregunto Santiago a Sam, desde hace rato que venía preocupado por "ella" ya que no decía nada, solo se mantenía seria, como en su propio mundo.
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Querido chico rubio
RomanceLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
