En un pequeño restaurante del centro de la ciudad estaban Leonor, su esposo y Damián. Estaban esperando a la dichosa Marta, los tres estaban ansiosos en diferentes medidas. De repente, entre todo ese ruido se hizo presente el de unos tacones que se dirigían a ellos.
-Hola Leonor, Ramón.- se sentó en una silla, sonriendo. Llamo a un mesero, pidiendo una bebida. Tomó su teléfono y lo reviso. Todos la miraban expectantes.- Lo siento, pensé que Raúl me acompañaría pero ya veo que no.
Aquella mujer vestía un pantalón de vestir gris, una blusa negra manga larga y un chaleco a juego con el pantalón. Su cabello era negro como la misma noche, largo y ondulado, y unos bellos ojos claros pero fríos cual hielo. Sonreía, pero aquella mueca desencajaba con aquel rostro vacío.
-Ya habla y di que es lo que quieres.- dijo Leonor con frustración, quería terminar con esto y no veía la hora de que hablara.
-Relájate Leonor, ¿Qué ya no tienes modales? Primero se debe saludar a la otra persona.- dice la mujer con una sonrisa repleta de hipocresía y falsedad. Fija su vista en el castaño.- Hola, soy Marta Villanazul. Tu debes ser el hijo de ellos dos, parece que sacó tu color de ojos ¿no es así Ramón?
-Si, soy Damián Rosenberg.-saludó el castaño con incomodidad y algo extrañado por la actitud de la mujer.- y los ojos los saque de mi abuelo.
-Bien.- sonríe, pasando su vista de Damián a la mujer.- dime, ¿haz visto a Catherine? Hace mucho que no la veo, cuéntame que ha sido de su vida.
-Se casó, y va a tener un hijo.- dijo Leonor con algo de molestia, quería ir directo al grano, pero Marta solo desviaba el tema, sabiendo que la molestaría.- también es madrastra de otros cuatro.
-¡¿Se casó con alguien que ya tenía hijos?!, y todavía cuatro.- exclamo sorprendida, casi indignada.
-Si. Una ya es mayor de edad, él otro es como de la edad de Nick y los otros dos son como de unos once años... ah, y el bebe que tendrán.- Leonor sonrió emocionada. Damián y Ramón solo negaron.- es un gran hombre, se nota el gran amor que se tienen y su hijo es un gran yerno. Nick y ese chico hacen la pareja más linda, hermosa y adorable que nunca halla visto, son él uno para él otro... ¿quieres ver una foto?
-Espera, espera, espera un maldito momento ¿Nick es gay?.- exclamo sorprendida, con una gran mueca de asco.
-Ay si, es un hermoso ukesito.- Leonor sonreía emocionada, ya había activado su modo fujoshi, además que le hacía gracia molestar a aquella mujer.- y el esposo de Catherine esta más que encantado con tener a Nick de yerno.
-Eres una maldita rara, una mala influencia con tu asqueroso yaoi... de seguro le metiste ideas a la cabeza al pobre Nick.- exclamo con sobrado asco, escupiendo todo el veneno posible.- ¿acaso a aquel hombre también le gusta el yaoi?
-¿Al esposo de Catherine? Si, es fudanshi. Un hermano del yaoi.- dice alegre, hablar de yaoi y molestarla le era lo mejor de ese día.
-Me das asco.- toma de su bebida.- bueno, luego la visitaré, ¿tienes su dirección?
-Si, luego te la paso.- respondió con una sonrisa de satisfacción.
-Ahora si.- carraspea un poco, poniéndose seria.- a lo que venimos, vamos a hablar de Nicolás... o como ustedes lo llaman "Nick".
-¿Qué quieres saber?.- pregunta Leonor seria, apretando su puño- ha estado bien, tiene alimento, amor, un hogar donde si lo quieren. Esta bien cuidado por si te lo preguntabas, recibe todo nuestro amor y muchos cuidados, con nosotros no le hace falta nada.
-¿Qué hay de la educación?.- pregunta desinteresada, viendo sus uñas.
-Las mejores calificaciones, muy buen comportamiento. Los profesores lo adoran al igual que sus compañeros.- responde Ramón serio.- es algo tímido y le cuesta entablar alguna conversación, pero es muy amigable y amable. Es un buen niño.
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Querido chico rubio
RomantikLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
