Nick
Después de la comida me puse esas cosas en los ojos. Ciertamente mi vista mejoro, parece como si trajera lentes; me es incómodo, pero debo de usarlos para ver bien.
Despues de cenar fui a mi habitación, antes de acostarme me los quite y me fui a dormir. Me levante, me di un baño rápido, y después de cambiarme me los volví a poner.
Baje a desayunar y Camil ni mi hermano estaban ahí; mamá estaba en la sala y papá ya se había ido a trabajar. Termine de desayunar, tome mi mochila y salí de la cocina para ir a la escuela.
-Ya me voy- avise a mi madre antes de salir.
-Espera...- dijo yendo hacia donde estaba- cuando salgas de la escuela iremos por unos nuevos lentes.
-Esta bien- dije sonriendo. Beso mi frente y se despidió.
Tome mi camino de siempre, esta algo diferente ya que no llevaba a Camil conmigo; para mi sorpresa me encontré con Thomas saliendo de un departamento de ahí. Pensé en hablarle, pero al final decidí no molestarlo... aunque seamos no-novios me da vergüenza estar a su lado todavía, mi mente y todo yo no lo asimila.
Pero... ahora que lo pienso, ¿Qué va a suceder con el asunto de las cartas?; se... se que debo decirle, pero... pero...
-Hey, ¿estas bien?- pregunto alguien. Cuando salí de mis pensamientos y mire bien Thomas estaba frente a mi. Inconscientemente me sonroje.
-Ah... si, si- balbucee nervioso- estaba, estaba en mis pensamientos y no me di cuenta.
-Debes tener cuidado- dijo sonriendo de forma cálida y cariñosa, tomo mis manos y beso la punta de mi nariz- te ves bien así.
-Me siento incomodo sin mis lentes- mencione inflando mis mejillas y volteando a otro lado.
-Aww que adorable- dijo sonriendo, voltee verlo con la cara enrojecida y ofreciéndole una pequeña sonrisa.
Nos quedamos un rato así, viéndonos a los ojos, sin decir nada; poco a poco se fue acercando a mi, hasta darme un rápido beso en los labios.
-No... no lo hagas en público- le dije tratando de sonar molesto, pero la vergüenza no lo hacia ver así.
-Bueno, bueno lo siento- dijo sin borrar su sonrisa. Revolvió mi cabello y tomo mi mano para irnos juntos a la escuela.
En el camino nadie dijo nada, era cómodo estar juntos disfrutando el paisaje y la compañía del otro. En el camino se nos unió Vanesa y el otro amigo de Tom, Joan.
-Hay pero que lindos los dos- dijo Joan riendo, se paro enfrente de nosotros y sacó una foto.
-Mis pequeños crecen- dijo Vanesa fingiendo un tono melancólico.
Llegamos a la escuela y cada uno se fue a su salón correspondiente. Y a mi me esperaba una rubia molesta, o eso parecía.
-Buenos días- salude sonriendo, me acomode en mi lugar para después voltear con ella- ¿sucede algo?.
-¿Y tus lentes?- pregunto sorprendida al verme sin ellos- oh bueno, eso no es lo importante.
-¿Entonces?- pregunte confundido; y creo que ella esperaba que supiera a lo que se refería.
-¿No le has dicho verdad?- pregunto apuntándome acusatoriamente con su dedo.
-¿De que hablas?- pregunte ladeando la cabeza en señal de confusión.
-De las cartas Nicolás, de las malditas cartas- exclamó molesta o más bien exasperada.
-Ah... pero, pero...- dije tratando de hallar una excusa, pero era inútil. Pronto tendría que decírselo, lo se- tienes razón, pero no se si pueda.
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Querido chico rubio
RomansaLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
