Damián
Sonreí al ver a Sam alegre, me gustaba verlo alegre. Ver su sonrisa era lo mejor después de aquella época oscura que paso, ha mejorado considerablemente y me enojaría y frustraría si viene ese tipejo y se lo arruina.
—¿Ya lo sabes?.— preguntó Lola viendo a Sam jugar con Ale, Bonnie y Santiago.
—Si, me lo acaba de decir.— suspiré, no sabía que hacer ya. Definitivamente no podremos descansar.— tendremos que estar alertas.
—Lo se, lo se... tenemos que llamar a sus padres, decirle a mi padre...— respiró hondo, pateando la arena.— ¿Por qué ahora? No quiero verlo triste, Sam no...
—Ya, ya ven.— la abracé y ella se desahogo todo lo que pudo.— hay que ser fuertes por él, imagínate como ha de estar Santiago. Él no sabe lo de Marion, esta igual de preocupado pero allá esta, jugando con él... hay que proteger a Sam en estos momentos.
—Tienes razón...— Lola seco sus lagrimas y sonrió.— si queremos ver esa sonrisa rendirnos no es prioridad, hay que pasarla bien. Para eso vinimos.
—Así se habla.— la seguí animando.— ahora hay que...
—Hay que te pongas el traje de baño, vamos muchachón que es un simple short.— me empezó a dar empujones.— mientras yo le aviso a mis padres.
Después de un rato salí ya con un short y una playera, era un poco raro no vestir como normalmente lo hago, pero no puedo estar aquí en la playa con una camisa y un chaleco, pareceré extraño... más de lo que somos, pero ustedes entienden... espero. Mire a todos lados, todos jugaban. Sam estaba rodeado de niños jugando de un lado a otro, Derek, Lola y los demás hablaban.
—Damián, ¿Por qué todos hablan de un tal Marion?.— preguntó Tavo con cuidado, lo miré extrañado pero entre más gente haya cuidándolo mejor, ¿no?
—Te voy a decir, pero nada de decirle a Sam.— le dije con total seriedad, me miro con preocupación pero asintió. Le conté por encima, igual o menos que a Santiago.— por eso todos están así, pero Sam no debe saberlo.
—¿Por eso se ausentaba mucho en secundaría?.— preguntó, asentí levemente. Se quedo un rato pensativo, después asintió.— bien, no te preocupes. No diré nada y Sam será protegido por la A.E.D.P.D.L.M.D.R.
—¿La que?
—La A.E.D.P.D.L.M.D.R. es la Agencia Especial De Protección De La Manada De Raros.— dijo muy serio, que no pude evitar reír.— ¿Qué? Sam nos llama "manada de raros" y lo vamos a proteger así que invente un nombre.
—Suena genial, jajajajaj somos una agencia jajaja ¿pero porque especial?.— no podía hablar, seguía entre risas.
—¿Por qué somos especiales?.— pregunta sonriente, haciendo que estalle más en risas.— especiales y raros, que mejor descripción quieres. Derek se mete en problemas de celos, Lola se pelea con todo mundo, Sam... es Sam, nosotros somos los más normales.
—¿Normales? Ustedes ajajajajaja.— se empezó a reír Lola.— él es un tsundere que acepta sus sentimientos... suena raro pero lo es, además de que a veces eres quisquilloso y tu ricitos... eres algo paranoico con tus rizos... algún día te los cortare.
—Nunca.— y ambos salieron corriendo para perseguirse.
—Y ahora que pasa.— dijo Derek viendo cómo se perseguían.
—Que Gustavo está obsesionado con sus rizos y Lola dijo que algún día se los cortaría.— dije tratando de aguantar la risa.
—Vaya, ya es un día normal.— dijo sin reír ni nada, bostezo y se fue... creo que esta más acostumbrado que nosotros a las locuras de... del día a día.
ESTÁS LEYENDO
Querido chico rubio
RomantikLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
