Santiago
Le había mandado mensaje a Sam de que estaba desocupado ya, pero no respondía. Pensé que era normal, pero había algo que no me dejaba tranquilo, sentía un presentimiento de que algo malo pasaba y era relacionado con Sam.
Suspiré y llamé a Damián, pero él me dijo que lo vio cuando salió de casa y no más. No quería ponerme paranoico, pero según lo que me han dicho sus amigos más lo que paso en la playa... no me dejaban muy tranquilo que digamos.
Después de buscarlo en varios sitios empecé a llamar a sus amigos... aunque al final solo hizo falta llamar a uno; a los minutos todos estábamos reunidos pensando donde podría estar... me irritaba pensar que Derek supiera o estuviera con él, pero agradecería el saber que está bien... y que el muy lejos de MI Sam.
Llegamos a casa de los padres de Sam, al llegar fue Lola quien interactúo primero...
—¡Derek si estas en la puerta abre o te meteré tu celular por el trasero! —exclamo Lola, mientras tocaba la puerta. No sabría decir si estaba enojada o no, pero me alegraba oírla gritarle a Derek, que lamentable fue el quien nos recibió.
Entré primero a la casa, no pude evitar mirar mal a Derek ¿Qué hacía él aquí?, ¿Por qué Sam tuvo que recurrir primero a él?, y no quiero que me juzguen mal o algo, pero con lo que me contó Sam «estando ebrio» no me da buena espina.
—Buenas noches chicos, ¿qué hacen todos aquí? —preguntó la madre de Sam sorprendida al ver a todos aquí, sonriendo algo nerviosa, en especial viéndome de reojo.
—¡Santi~! — exclamo Leslie viniendo a abrazarme, tenía una expresión triste «como la mayoría aquí» que no podía disimular bien — que bueno que llegaste, mi hermano te necesita, no quiere salir de su habitación desde que llego.
—¿Es eso cierto? —pregunte inquieto, sintiéndome un poco extraño, necesitaba verlo ahora para poder calmarme.
—Si...—respondo Derek con incomodidad, supongo que, porque todos lo estábamos mirando, esperando a que hablara — lo traje aquí un poco a la fuerza porque el sujeto con cubrebocas de la playa lo seguía... y pues, aquí supo que Marion ya estaba libre...
El padre de Sam bajo del piso de arriba con expresión cansada, nos vio y se sentó en el sillón, resoplando exhausto. Paso su mirada por cada uno de nosotros, examinándonos con su mirada que no sabía descifrar.
—Ahora creo que está bien, dejo de oírse ruido en su habitación... hace un momento se escuchó algo quebrarse, pero no supe que fue —fue lo primero que dijo al vernos, se pasó sus manos sobre su cara, obviamente muy frustrado.
—¿Cómo que algo quebrándose? —pregunte algo alterado... a quien engaño, estaba bastante alterado, pero tampoco es que pudiera hacer mucho, no entendía lo que le pasaba y si lo podía ayudar como quería o pensaba que podría. Me sentía como un animal enjaulado, moviéndome por todas partes, esperando hallar la salida o algo — ¿Por qué ese tipo esta tan ensañado con Sam?
—¿No sabes lo que le hizo? —preguntó la madre de Sam sorprendida, negué extrañado y sintiéndome algo mal... no conocía mucho sobre mi amado chico y menos algo que lo tiene tan mal — ya, ya veo... mmm... ¿quieren beber algo?
Todos me miraban de una manera inexplicable y a la vez como si entendieran que no supiera esto, bueno menos Gustavo que creo que estaba igual que yo, sin entender nada, aunque la diferencia sería que estoy algo enojado por sus miradas.
—Creo que deberías saber sobre Marion Rogers —dijo el padre de Sam muy serio, de pronto se escuchó música de suspenso muy a lo de las películas... o parodias malas de la tele o internet — fue interesante verdad, poner ese tono en este momento. Alivio un poco el estrés.
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Querido chico rubio
RomansaLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
