Nick
Estábamos en la sala del departamento, el papá de Thomas y mi rubio habían salido a comprar comida, yo me había quedado con Catherine y su bebé porque no querían que saliéramos... aunque más bien creía que era un plan, ¿para que? No sé, pero lo presentía.
—Nick, ¿cómo has estado? —preguntó la mujer sonriendo, se acerco a mi y acarició mi cabello con suavidad — ¿cómo te va en la escuela?
La mire con sospecha desistiendo a los pocos segundos, después trate de calmar mi paranoia; me recosté en su regazo y cerré los ojos un momento. Ella no se inmuto, solo sentí que acariciaba mi cabello con calma sin decir nada, supongo que esperaba a que respondiera.
—Estoy bien, supongo. La escuela va bien, me gusta —respondí acomodándome más. No creo que me haya creído, ni yo me creía... incluso quería llorar ahora. Esta calidez materna que transmitía me hacía sentir triste, quería aferrarme a ella y...— aunque...
—Tranquilo Nick, se que es difícil todo esto y conozco a ambas porque, por desgracia son mis amigas. Las dos han tenido sus errores, pero creo que deberías escuchar al menos lo que tengan que decirte —decía acariciando mi cabello, suspiré y la miré. Ella sonreía alegre, después de unos largos segundos desvíe la mirada — no te presiono, pero solo digo que deberías escucharlas y pensar.
—Esta bien, yo... c-creo que lo sé, pero... no sé, es un poco extraño. Aún me duele —dije bajo, me quite los lentes y unas lágrimas se escaparon de mis ojos. Las seque con cuidado, sonriendo leve — pero...
—Trajimos hamburguesas —exclamo el papá de Thomas al entrar, mi rubio entro detrás de él sonriendo. Se sentó a mi lado sacando las cosas — bueno, para todos no. Para mi linda esposa es sushi, para Thomas y para mi son las hamburguesas y para mi lindo yernuke es pizza y una malteada...
Thomas vio que había llorado pero no dijo nada, solo sonrió y se aseguro que estuviera feliz mientras sus padres estaban aquí, ya luego cuando se fueron hable con él... y por alguna razón le mentí al decirle porque lloraba, se quedo satisfecho con la respuesta y me dejo en paz ese día... o noche.
Al día siguiente le pedí a Thomas que se adelantara a la escuela, no me gustaba mentirle a nadie, pero esta vez era necesario. Me aliste, tome mi mochila y salí a casa de... ¿aún los puedo llamar papás?, ¿es correcto? No lo sé, y no quería averiguarlo... o tal vez si, por algo estaba frente a su puerta.
—¿Qué hago aquí? —susurre bajo, mire de nuevo la puerta y antes de arrepentirme la toque, esperando a que abrieran.
Mire de nuevo a mi alrededor, luego cada ventana de la casa. Muchos recuerdos venían, incluso los más recientes han venido a mi cabeza muy rápido; muchas emociones venían a mi, debía calmarme pero no podía. Minutos después abrieron la puerta, era... ¿p-papá?, no sabía como llamarlos y sentía que llamarlos por sus nombres era incorrecto así que por ahora se quedará así.
—H-hola —salude nervioso, tome aire para llenarme de un valor que se había escapado cuando pise esta casa nuevamente. Papá me miraba incrédulo, empezaba a sentir que me ahogaba; quería huir y refugiarme en brazos de Thomas, pero ya estaba aquí y debía ser fuerte — ¿puedo pasar?
—Claro —respondió haciéndose a un lado, entre y antes de que avanzará de nuevo su voz me detuvo — supongo que vienes a hablar de...
—S-si...—respondí bajo, no sé si me escucho y tampoco sé porque mi voz salió tan baja.
—Tu ma... bueno, ella salió a hacer unas compras ya casi vuelve —dijo caminando detrás de mi. Me senté en el sillón y él se quedo en la entrada de la sala, el ambiente era tenso y pesado, quería huir pero, pero... debía ser fuerte, por mi bien y saber la verdad — te traeré algo de tomar.
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Querido chico rubio
RomantikLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
