Santiago
No se que me pasaba, pero estaba seguro que lo que más deseaba en estos momentos era besar los labios del hermoso chico sentado frente a mi, besarlo hasta más no poder.
-¿Sam, eres tu?.- pregunto una chica de cabello negro y puntas rubias. Al instante Sam se volteo a verla y en cuanto la vio sonrió ampliamente.
-Cristina, ¿Cómo estas?, hace mucho que no nos veíamos.- le saludo Sam de manera muy cariñosa y afectuosa, con un abrazo y todo.
-Lo se, ha pasado tanto Sam.- le respondió la chica sonriente.- ¿Cómo están todos?
-Pues bien… Dami se quebró una pierna.- dijo como si fuera lo más normal del mundo… bueno, eso explica porque salía corriendo Nick después de la escuela.- Lola sigue igual de loca, todo igual.
-Ya veo, ya veo.- respondió entre risas. De pronto se volteo hacia mi.- oh… ya veo, tienes compañía y una muy buena. Jejejeje soy Cristina Jáuregui, soy la ex de este... ¿puedes creer que sea más femenino que yo?
-Admite que soy una lindura.- le respondía Sam con orgullo. Mientras que yo miraba aquella escena extrañado y con algo de recelo.
-Jejejeje... em... un gusto soy Santiago Rivera.- me presente formal. Estrechamos nuestras manos y después de unas cuantas palabras más la chica se fue.- así que... ¿tu exnovia?
-¡¿Ah...?!... s-si, ella y yo salimos unos meses atrás.- dijo un poco nervioso, volviéndose a sentar.- fue un rompimiento en el que ambos estuvimos de acuerdo.
-Ya veo...- respondí serio, mirando el popote de mi bebida, jugando con él de vez en cuando.
-¿Estas bien?.- preguntó preocupado, lo mire de reojo y mostraba una pequeña sonrisa. Asentí un poco, y se que no se quedo conforme, aun así me dejo de preguntar.
Después de un rato tomo su chaqueta, sacando una cajita con pastillas de diversos tamaños, formas y colores.
-¿Para que es eso?.- pregunte curioso, viendo como sacaba unas y se las tomaba.
-Son las pastillas que me dio el psiquiatra, debo tomarlas para que cosas malas no sucedan.- dijo sonriendo de manera forzada, cerró la cajita y la volvió a guardar.- últimamente las he tenido que estar tomando, no es que antes no las tomara... lo que pasa es que con todo lo que esta sucediendo, mi comportamiento..., me altero, y eso no es bueno o me pongo violento y ataco sin pensar; pero si las tomó no pasa mucho, me mantienen tranquilo y sereno.
Explico su situación, su mirada estaba en sus manos, las cuales se movían incesantes. Su sonrisa era un poco fría y amarga.
-Ah... yo, si fue por todo esto me disculpo. No sabía que...- baje la cabeza, no sabía que decirle. No quería que estuviera mal por mi culpa.
-No... no te preocupes, no es tanto tu culpa.- puso una mano en mi hombro, lo mire de reojo y sonreía más alegre.- después de lo que paso contigo, al día siguiente sucedió otra cosa y eso fue más en parte. En verdad si me afecto lo otro, por suerte, o mejor dicho por milagro no paso nada después.
-Aun así...- Sam me impidió terminar, me abrazó poniendo su cabeza en mi pecho.
-Aun así nada, en parte también fue mi culpa por no haber aclarado todo desde un principio y terminar como esta todo ahora.- oí como rio un poco, abrazándome con un poco más de fuerza; me quede un poco en blanco, peor al reaccionar también abrace al chico.
Después de un rato nos separamos, pague la cuenta y salimos del establecimiento. Caminamos un poco por la plaza, observando los puestos, alejando a Sam de tiendas de ropa para chicas.
-Santi~- oí una voz infantil tras de mi, logrando que mi piel se erizara.
Sam
Aquel vestido era perfecto, con unos accesorios que tengo, la peluca negra y ondulada. Unos zapatos a juego y queda perfecto para la graduación, pero no creo que me dejen...
-Santi~- una voz chillona e infantil detrás de nosotros hablo, voltee a ver a Santiago y estaba paralizado. Di la vuelta y una enana como de 12-13 años estaba parada con una sonrisa enorme, los ojos verdes al igual que el nombrado y una cabellera negra y rizada, oculta bajo un gorro.- S-a-n-t-i~
Canturreo la pequeña antes de correr y treparse a la espalda de Santiago.
-Bájate Dayana.- dijo el chico manteniéndose serio. la niña hizo pucheros hasta que al final bajo.- ahora dime, ¿que haces aquí?
-Pues vine con una amiga, solo que ella esta comprando y preferí quedarme afuera.- dijo con una sonrisa traviesa, columpiándose de un lado a otro y jugueteado con sus dedos... conozco esas manías, y no creo que este aquí para eso.
-Di la verdad.- le exigió Santiago a la niña, pero esta solo sonreía de manera vaga, desviando la mirada a la tienda de ropa.- le diré a mamá y papá que estas aquí jugándole bromas a alguien.
-No estoy haciendo bromas a nadie, estoy cazando humanos.- le reclamó la pequeña con molestia.
Mientras ellos discutían fije mi vista en la tienda de ropa de antes. En verdad quería comprar ese vestido; me sorprendí al ver salir a mi pequeña larvita salir del local, y más aun al verla caminar hacia acá.
-Ah... oruga aquí estas, dice mamá si vas a ir a casa o a tu departamento.- dijo Leslie al verme, miro a los que peleaban y su rostro se ensombreció al ver a la rara del gorro.- con que tu me seguías maldita bruja loca.
-Que dices loca pulga plana.- exclamo la chica con molestia.- solo porque este aquí de casualidad porque alguien me pago para que te siguiera y saber si vas a ir al baile... estas loca.
Voltee a ver a Santiago y su rostro mostraba una expresión rara, bueno, no lo culpo. Su hermana y mi larva se están peleando por yo que se. De pronto Santiago me jalo y corrimos lo más que pudimos, alejándonos de aquellas chicas.
-Creo... creo que aquí estamos lejos.- dijo entre jadeos, tratando de volver a recobrar el aliento.- ¿Por qué no estas cansado?
-Estoy acostumbrado a correr.- respondí simple y sencillo, me sentía nerviosos todavía al recordar lo que me dijo en el restaurante, antes de que Cristina apareciera.
-Ya veo.- dijo sonriendo, recargándose en la pared con la vista al cielo.
no sabia que hacer, lo miraba y miraba, no podía apartar la vista de él y sobre todo de sus labios, tan lindos, gruesos pero suaves; quiero volver a probarlos pero no se si sea lo correcto.
-¿Quieres un helado?.- pregunto sin voltearme a ver, salí de mi pequeño trance avergonzado al notar que me quede viéndolo como idiota y posiblemente lo noto.
-Eh... s-si, esta bien.- respondí bajando la mirada, con el rostro rojo por seguro. Respire hondo... bien, puede que me arrepienta pero lo hare y ya no habrá paso atrás, sin arrepentimientos.- Santiago...
lo llame casi en un susurro, siendo lo suficientemente audible para él. Volteo a verme, decidido di un paso al frente, me puse de puntitas, lo jale de su camiseta y lo bese, iba a ser un simple roce pero no esperaba que Santiago lo respondiera.
Al separarnos de aquel beso él seguía sonriéndome dulce y tierno, me abrazaba por la cintura sin querer soltarme. No podía hacer nada, así que solo me deje llevar.
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Harou nenes
¿Qué les ha parecido?
¿Esperaban que Sam tuviera una ex? Recuerden que el nene es bisexual ( ・ึω・ึ)
Las hermanas de Sam y Santiago han aparecido, ¿lo volverán a hacer? Quien sabe
¿Quieren saber porque rompieron Sam y su ex
Sam: a nadie le interesa
AF: deja que decidan
Si lo quieren saber diganme y a ver que me inventó jehejehe
¿Qué les pareció lo último?... No es por nada pero se pondrá bueno lo que sigue jehrhehe┬┴┬┴┤(・_├┬┴┬┴
No se que decir ya así que me despido de ustedes. Voten, comenten y disfruten la rikura
Alez Feria
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Querido chico rubio
Roman d'amourLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
