Capítulo 56

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Nick

Me sorprendí que cuando desperté mire a Thomas en la casa, jugando con los niños. Después de un rato vino la madre de Thomas por ellos, Camil se fue a su casa y nos quedamos en casa solo nosotros dos.

Vimos unas películas en la sala, después de un rato subimos a mi habitación a jugar videojuegos.

-¿Cuál quieres jugar?.- pregunte al sacar la caja donde los tenía, después de un rato elegimos varios...

-Eso es trampa.- replico Thomas molesto.- maldito seas yoshi... por eso en aquel juego de Mario te tira, por maldito...

-Hey, ese es mi personaje... es tu culpa por elegir a Luigi.- le conteste haciéndome el molesto. Después de una partida que le gane dejo el mando tirado.

-Bien decían, no juegues Mario Party si no quieres perder a tus amistades.- dijo en tono melancólico, dándome la espalda. Reí un poco, con lentitud me fui acercando hasta llegar a donde estaba y colgarme de su espalda.

-¿Quieres otro juego?.- pregunte sonriendo, me miro con una sonrisa maliciosa y en un movimiento ya estaba entre sus brazos, casi acostados en el piso.

-Puede ser.- dijo sonriendo, acercándose lentamente hasta besarme.- pero sin la consola...

Mi rostro enrojeció al oírlo decir eso, estaba completamente en blanco pero de laguna manera feliz. Nuestros labios se volvieron a unir en un frenético beso, pase mis manos por encima de sus hombros, rodeando su cuello y una mano enredada en sus rubios cabellos.

-Te quiero mucho, eres tan lindo cariño.- susurro en mis labios, dejando un delicado beso.

-Y yo a ti.- sonreí, pegándome más a él. Después de unos ligeros besos empezó a besar mis mejillas y fue bajando hasta llegar a mi cuello.

Cerré los ojos dejándome llevar, eran sensaciones placenteras. Pequeñas chispas que me recorrían desde la cabeza hasta las puntas de los dedos. Empecé a sentir como una mano se metía dentro de la playera, tocándome, acariciándome, quemando donde tocaba.

-Ngh... ah... T-Tom, espera~.- ¿esa es mi voz? Que vergüenza, seguro mi rostro esta más que rojo. Thomas se separo, no sin antes dejar un tierno beso en mis labios.-...

Ya no podía decir nada, me sentía avergonzado. En blanco, mi mente estaba en blanco y solo podía observar sus hermosos ojos grises, con ese brillo particular.

-Tranquilo, no hare nada si tu no quieres.- acaricio mi mejilla con delicadeza, negué lentamente.- ¿quieres continuar?

Lo mire a los ojos, no se si este listo pero si es él, si estoy con mi amado chico rubio se que no me hará daño... asentí levemente, bajando la cabeza avergonzado.

-Tranquilo...- con sus dos manos levanto mi cara, volviéndome a besar y tumbándonos de nuevo en el suelo.- nunca te haría daño, eres muy preciado para mi... si quieres también me puedes tocar...

Acerque mi mano con lentitud y acaricie su mejilla, tomando la iniciativa para un beso que de a poco él fue tomando el control, volviéndolo candente. Mientras sentía como su mano se volvía a introducir dentro de mi playera.

-Hijo, ¿quieres...- entro mamá encontrándonos en aquella rara escena, al instante nos separamos pero mamá seguía parada ahí, sonriendo.- lo siento, creo que interrumpí algo...

-No le diga a mi padre.- dijo Thomas pero creo que fue inútil, mamá ya había salido.

Después de un rato nos levantamos y salimos pero ya no estaban. Quería entrar a la habitación especial de mamá pero Thomas no me dejo y él se fijo.

Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora