Nick
Me sorprendí que cuando desperté mire a Thomas en la casa, jugando con los niños. Después de un rato vino la madre de Thomas por ellos, Camil se fue a su casa y nos quedamos en casa solo nosotros dos.
Vimos unas películas en la sala, después de un rato subimos a mi habitación a jugar videojuegos.
-¿Cuál quieres jugar?.- pregunte al sacar la caja donde los tenía, después de un rato elegimos varios...
-Eso es trampa.- replico Thomas molesto.- maldito seas yoshi... por eso en aquel juego de Mario te tira, por maldito...
-Hey, ese es mi personaje... es tu culpa por elegir a Luigi.- le conteste haciéndome el molesto. Después de una partida que le gane dejo el mando tirado.
-Bien decían, no juegues Mario Party si no quieres perder a tus amistades.- dijo en tono melancólico, dándome la espalda. Reí un poco, con lentitud me fui acercando hasta llegar a donde estaba y colgarme de su espalda.
-¿Quieres otro juego?.- pregunte sonriendo, me miro con una sonrisa maliciosa y en un movimiento ya estaba entre sus brazos, casi acostados en el piso.
-Puede ser.- dijo sonriendo, acercándose lentamente hasta besarme.- pero sin la consola...
Mi rostro enrojeció al oírlo decir eso, estaba completamente en blanco pero de laguna manera feliz. Nuestros labios se volvieron a unir en un frenético beso, pase mis manos por encima de sus hombros, rodeando su cuello y una mano enredada en sus rubios cabellos.
-Te quiero mucho, eres tan lindo cariño.- susurro en mis labios, dejando un delicado beso.
-Y yo a ti.- sonreí, pegándome más a él. Después de unos ligeros besos empezó a besar mis mejillas y fue bajando hasta llegar a mi cuello.
Cerré los ojos dejándome llevar, eran sensaciones placenteras. Pequeñas chispas que me recorrían desde la cabeza hasta las puntas de los dedos. Empecé a sentir como una mano se metía dentro de la playera, tocándome, acariciándome, quemando donde tocaba.
-Ngh... ah... T-Tom, espera~.- ¿esa es mi voz? Que vergüenza, seguro mi rostro esta más que rojo. Thomas se separo, no sin antes dejar un tierno beso en mis labios.-...
Ya no podía decir nada, me sentía avergonzado. En blanco, mi mente estaba en blanco y solo podía observar sus hermosos ojos grises, con ese brillo particular.
-Tranquilo, no hare nada si tu no quieres.- acaricio mi mejilla con delicadeza, negué lentamente.- ¿quieres continuar?
Lo mire a los ojos, no se si este listo pero si es él, si estoy con mi amado chico rubio se que no me hará daño... asentí levemente, bajando la cabeza avergonzado.
-Tranquilo...- con sus dos manos levanto mi cara, volviéndome a besar y tumbándonos de nuevo en el suelo.- nunca te haría daño, eres muy preciado para mi... si quieres también me puedes tocar...
Acerque mi mano con lentitud y acaricie su mejilla, tomando la iniciativa para un beso que de a poco él fue tomando el control, volviéndolo candente. Mientras sentía como su mano se volvía a introducir dentro de mi playera.
-Hijo, ¿quieres...- entro mamá encontrándonos en aquella rara escena, al instante nos separamos pero mamá seguía parada ahí, sonriendo.- lo siento, creo que interrumpí algo...
-No le diga a mi padre.- dijo Thomas pero creo que fue inútil, mamá ya había salido.
Después de un rato nos levantamos y salimos pero ya no estaban. Quería entrar a la habitación especial de mamá pero Thomas no me dejo y él se fijo.
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Querido chico rubio
RomanceLos días de preparatoria eran normales para Thomas Wolves, hasta que un día en su casillero aparece una misteriosa carta de un desconocido que dice conocerlo de antes, y así cada mes recibe una carta sin llegarse a imaginar quien pueda ser, ya que e...
