Capitulo 101

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Damián

Había descansado bien esta noche, aun después de tantos problemas que pasaron. Me sentía feliz, renovado, una alegría inmensurable que hasta me era raro siendo como soy, y quitando el leve dolor de trasero que sentía estaba alegre, por así decir.

Por inercia moví el brazo al lado, sintiendo un vació en la cama; abrí los ojos de poco a poco. La luz que entraba a la habitación me abrumaba un poco; después de un rato de acostumbrarme, me di cuenta que Mike estaba sentado a mi lado, había terminado de arreglarse... ¿arreglarse?

-Lo siento, ¿te desperté?.- preguntó con una sonrisa dulce, se acercó y beso mi frente.

-No...-bostece, estirándome como gato.- ¿qué hora es?

-Al rededor de las nueve.- respondió revisando algún celular.

-Es muy temprano.- me queje, volviéndome a acurrucar entre las mantas y sabanas.

-Vamos, arriba cariño.- dijo con un tono suave, tratando de quitarme las mantas de encima.- vamos a desayunar juntos...

-Bueno...- con esfuerzo me levante, y no porque tuviera flojera... ustedes entienden.- ¿dónde esta mi ropa?

-Primero un baño, te traeré una ropa más cómoda.- sonrió, besando mi frente.- ¿quieres que te lleve al baño o puedes ir tu solo?

Me sonroje completamente, no supe que responder y mejor cubrí mi cara con la almohada más cercana. Mike empezó a reírse.

-I-idiota...-murmure aun avergonzado.

Al final Mike me trajo, y después del baño use una ropa que el había traído con él. No le tome tanta importancia, y me cambie. Unos jeans algo sueltos, una playera de alguna banda y unos tenis... no estaba acostumbrado a usar estas ropas pero no había de otra.

La ropa tenía su fragancia impregnada, era un olor masculino pero a la vez suave y dulce como una fragancia frutal, tan dulce y exótico... tan... tan él.

-Sweetdarling ¿ya estas listo?.-preguntó Mike afuera, salí de mis pensamientos algo avergonzado por... pues, pues... ay mejor me callo.

-S-sí, ya voy.- me apresure a decir, amarré mi cabello y me puse mi sombrero, salí del baño bastante avergonzado.-v-vamos ya...

Tome su mano y salimos de la habitación; nos detuvimos en el lobby de nuevo, esta vez para entregar la llave y pagar. Salimos del hotel, yo con un poco de vergüenza; algunas personas nos miraban raro y no me importaba mucho, al menos estaba feliz.

Fuimos a un restaurante algo pequeño y acogedor, con un ambiente cálido. Hablamos de varias cosas sin importancia, la universidad y en cual pensaba entrar... eso no lo pude responder porque ni yo lo se aún.

Al final del recorrido de nuestro "escape" me llevo a casa, obviamente a la mía. Al llegar mire a Nick afuera sentado en la entrada, se veía algo distraído; y al verme llegar sonrío, acercándose con su típica alegría, solo que, como desde hace semanas, diferente.

-Hola hermanito, ¿Cómo te anoche?.- fue lo primero que preguntó, su sonrisa era radiante y su, al parecer, todavía inocencia inigualable.

-Bien, bien...- respondí con algo de incomodidad, palmee su cabeza y sonreí... ahora que me doy cuenta ¿Por qué traerá una mochila?.- Nick ¿vas a salir?

-Ah...-dirige su vista a la mochila, su mirada se ensombrece por unos instantes y antes de volverme a ver sonríe, tratando de lucir alegre.- si, iré con Thomas y su familia. Sus hermanos pequeños están ahí, pero la esposa de su padre ya va a dar a luz y él los cuidara. Me dieron permiso.

Querido chico rubioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora