Coge algo de ropa, mucha fuerza y un vino.
Vamos a salir de esta.
—Voy a ver a uno más y ya salgo ¿me esperas?
— Claro ¿puedo esperarte aquí?
— Normalmente a mis clientes no les molesta que este alguien conmigo, pero si ves que se incomoda puedes salir.
—De acuerdo.
— ¿Cómo estuvo tu fin de semana?
No puedo responder con sinceridad a eso.
— Tranquilo —me encojo los hombros— ¿el tuyo?
Tocan la puerta.
— Muy bueno —me dice rápido antes de abrir.
Observo los diseños que hay en las paredes, son muy bonitos y originales.
— ¿Qué tal? Pasa, toma asiento.
Me llama la atención uno, es una flor pero como si emergiera de adentro de la piel.
— ¿Te voy a hacer el diseño que me mandaste?
— Claro.
Siento frío, como si me estuviera congelando poco a poco, pero de repente me hubieran lanzado a las llamas.
Kilian está con Ariel, reconozco su voz, aunque su perfume es diferente, estoy segura de que ya me vio, y por la rigidez de mi espalda sabe que ya lo escuche.
— ¿Te incomoda que este aquí? —Ariel le pregunta a él.
— Hola Dasha —me saluda.
Aprieto mis manos y me doy la vuelta poco a poco.
— Kilian —le digo evadiendo sus ojos.
— No para nada, no me molesta que este aquí —responde.
Se quita la camisa hasta que se queda con una de tirantes.
Decido no observarlo, aunque mis ojos son atraídos por él, me controlo, y sigo mirando los diseños de la pared, Ariel es quien si me observa con atención.
— ¿Cómo se conocen?
Kilian responde por los dos.
— Una larga historia.
Tal vez deba irme, no me importa que eso signifique que su presencia me afecta de alguna forma, no sé si pueda soportar tanta tensión.
— ¿Es así de larga, Dasha? —Ariel me pregunta, solo que ahora no me ve, está concentrado en su trabajo, será en su brazo derecho, comenzando un poco debajo de la palma, hasta esa zona en dónde te sacan sangre.
Son una serie de líneas, unas más grandes unas pequeñas. Supongo que eso significa algo para él.
— Su papá fue mi tutor —mi voz sale vacía.
Creo que Ariel jamás había escuchado ese tono de voz en mí, porque levanta la cara para verme.
Voz vacía, ojos vacíos.
Parpadea y sigue con su trabajo.
— Odio trabajar con tensión chicos, arreglen sus problemas —nos dice Ariel.
Tal vez sea el momento en dónde le explico a Ariel mi incapacidad de seguir adelante porque ese hombre me tiene embelesada con su existencia, y es lo único que me hace sentir algo realmente profundo, rompiendo esa superficialidad que he cuidado muy bien, pero no funciona con Kilian, él demanda que tus sentimientos funcionen.
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Si te vuelvo a amar
RomanceHay poco qué decir sobre esta vida, las cosas que pasaron no puedo estar segura si fueron por mi elección. Pero solo puedo estar segura de una de ellas, una decisión que tomé consciente y voluntariamente, si iba a arruinarme la vida qué mejor que fu...
