CAPÍTULO 4: NARUTO UZUMAKI.

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– ¡CHARASUKE, CUIDADO! – Gritó Kurotsuchi sacándolo de sus pensamientos y reaccionando justo al momento en que una cabeza de hidra se dirigía a él.

– ¿Estás bien? – Preguntó Hidan ayudándolo a ponerse de pie.

– Si. – Renegó viendo a los dos restantes de su equipo combatir a la inmensa criatura.

Debía concentrarse.

– Está si que nos está dando problemas, eh. – Murmuró viendo a Kakuzu ser lanzado contra el suelo y después pisoteado. Auch.

Charasuke chasqueó la lengua caminando hacia la criatura. Ya estaba hartó.

– Retrocedan. – Ordenó.

– ¡Sí!

A paso firme, el pelinegro avanzó desprendiendo un aura intimidante que lleno de orgullo a su equipo.

– Así que ya se puso serio.

– Presumido.

– Mientras nos paguen.
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– ¿Me dirás qué te sucede? – Cuestionó la única mujer de su equipo que lo había invitado por una cerveza tras el éxito de la misión.

– No me sucede nada.

– Mmm... – Suspiró pesadamente y luego volvió a hablar; – ¿Tiene que ver con las pesadillas que has tenido desde el banquete?

– ¿Quién te dijo qu-... ?

– Tu hermana está preocupada por ti.

– Uh, así que fue Mary.

– Dice que en las noches gritas mientras duermes, que pierdes la noción del tiempo y no estás comiendo como se debe. – Comentó recordando a la hermana del líder de su equipo quien parecía desesperada. – Estamos preocupados por ti.

Charasuke se giró viendo las parejas bailar, esa noche el bar estaba lleno. Claro, era fin de semana.

Pensó en como Mary había confiado en Kurotsuchi para intentar hablar con él, todo el mundo sabía que la pelinegra era como una segunda hermana o hasta una madre para él, sin embargo, no podía contarle lo que soñaba...

Porqué ni siquiera él lo recordaba.

Siempre se levantaba bañado en su propio sudor y lágrimas con la sensación de estar vacío.

Ya había experimentado esa sensación años atrás, pero...

¿Qué había hecho que volviera si ya lo había superado?

¿Por qué?

– ¡Charasuke! – Lo llamó la chica sacándolo de sus pensamientos nuevamente. – ¿¡Ves!? ¡De eso mismo te estoy hablando!

– Perdón.

– Deberás que ya ni siquiera coquetas conmigo. – Reprochó cruzándose de brazos. – Me preocupas.

– Jaja, ¿Entonces, si quieres que coquetee contigo? – Preguntó más animado.

– Ni en tus sueños. – Bufó. – A lo que me refiero es que ya no coqueteas con nadie. Todo el mundo sabe tu fama de mujeriego, si no coqueteas con nadie es porque definitivamente estás enfermo.

– Tu lógica me está asqueando.

– Vamos a bailar. – Murmuró levantándose de la barra y yendo a la pista.

– ¿Kurotsuchi, bailando? – Se extrañó el pelinegro siguiéndola.

Parecía que realmente estaba haciendo un esfuerzo por animarlo.

GUERRA DE CLANESHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora