26.02.20
[Miércoles | 20:04]
Como habían acordado, Natalia volvió a casa de Alba para pasar la tarde estudiando Historia del Arte. Llevaban ya varias horas estudiando juntas, sentadas en la cama de Alba cuando Natalia se distrajo un poco.
—¿Tus padres no llegan aún? —le preguntó a Alba—.
—Solo vivo con mi madre. Hasta las ocho y media no suele llegar, depende del día. Y mi hermana juega al voleyball, hoy le tocaba entrenamiento, pero si no ha llegado es que estará dando una vuelta con sus amigas.
—Joder, que guay, casa sola. Yo casi nunca me quedo sola. Siempre está alguno de mis hermanos —se quejó—.
—Pero estar sola todo el día no mola.
—Pero un ratito de soledad no vendría mal.
—Eso no te lo voy a negar —terminó por darle la razón—.
—¿Y en qué trabaja tu madre?
—Es abogada. Depende del trabajo que tenga en el bufete llega más pronto o más tarde. Un poco mierda no tenerla cerca cuando la necesitas, pero este año va a intentar pedir que le den menos trabajo.
—Joder, qué caché. Abogada.
—¿En qué trabajan tus padres? —se interesó Alba—.
—Mi padre ha sido camarero toda su vida. Trabaja en un bar cerca de casa. Y mi madre... Trabaja en lo que pilla. Ella estudió administración, pero no le ha ido muy bien. Ha sido dependienta, camarera, reponedora, cuidadora... De todo un poco. Ahora trabaja de limpiadora. Pero me gustaría que lo dejase, llega siempre muy cansada a casa.
—Joder, tu madre es una luchadora.
—Ya... Lo que hace tener tres hijos y tener que sacarlos adelante, supongo. Por cierto, ¿tú vas a ir al botellón del próximo finde? —le cambió de tema, no le apetecía seguir hablando de aquello—.
—Nah, no creo.
—¿Por qué?
—No me apetece —zanjó encogiéndose de hombros—.
—¿Te puedo preguntar algo?
—Dime.
—¿Nunca te has pillado una borrachera? De las que llegas tardísimo a tu casa, te comes una bronca de tus padres y al siguiente día no puedes oír ni un susurro —le preguntó mientras se colocaba a su lado—.
—Pues no...
—Es que eres una niña buena de manual, tía —la picó—.
—Ya lo sé —suspiró Alba—.
En realidad no me gusta ser así. Estoy un poco harta. Me siento fuera de lugar cada vez que mis amigas hablan de fiestas y de atreverse a hacer cosas. Yo no tengo ni puñetera idea de como se hace un cubata —explicó efusivamente—. Cada vez que se ponen ha hablar de bebidas y fiestas desconecto, no me entero, me siento apartada —terminó por desahogarse mirándola a los ojos—.
—¿Entonces por qué eres así? —se interesó por ella—.
—Pf, por costumbre, por no decepcionar a nadie —bufó—. Por no salirme del molde. Yo que sé. Todo el mundo me ve como la niña buena, alumna brillante, si bajo de un 8 parece que se va a acabar el mundo. Todo el mundo espera que vaya a la universidad, apruebe todo cada año y tenga muchísimo éxito. Y lo de ser rebelde, olvídate, Alba no es rebelde. Estoy agotada de ser así.
Alba llevaba mucho tiempo guardándose ese sentimiento para sí misma. Contárselo a Natalia estaba suponiendo un desahogo para ella, sentía que se estaba quitando un poco de la carga que llevaba sobre los hombros.
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SKAM Albalia
FanfictionAlba, alumna aplicada, y Natalia, "chica mala" de manual. Dos polos totalmente opuestos, con más cosas en común de las que creen, que estudian en el mismo instituto. Fic siguiendo el formato de SKAM.
