13.05.20
[Miércoles | 11:05]
Llegó la hora del recreo y, como Alba había prometido, se reunió con Natalia y sus amigas para hablar sobre la situación que estaba viviendo y encontrar una posible solución.
—¡Hombre! ¡La Reche! —exclamó María nada más verla—. Que honor tenerte entre nosotras.
—¿Es tu primera vez en el punto ciego? —preguntó con curiosidad Marta—.
—Sí. Si esto lo tenéis siempre ocupado vosotras o algún otro macarra de bachiller.
—Ahora eres de las nuestras. Ya solo te queda fumar a escondidas. Espera que tengo un cigarro aquí... —María hizo el amago de rebuscar en su mochila—.
—¡NO, MARI! —la frenó Natalia—. A ella no me la eches a perder que tiene unos pulmones preciosos —tiró del brazo de Alba para que se sentase entre sus piernas en el suelo—.
—Natalia saca las garras de gata.
—Bueno, vamos al lío. ¿Qué hacemos con lo de Nat? —puso orden Alba—.
—Chicas, no hace falta que os metáis en un problema por mí. Me he metido yo solita en este lío, me las puedo apañar sola.
—Que te calles la puta boca, Natalia —la cortó María—. Te vas a ayudar por que queremos y punto en boca.
—Me encanta cuando la Mari se pone fascista.
—Yo ya te he dicho que mi Pablo tiene contactos y puede darle un toque de atención al mierdas de Mikel —comentó María con naturalidad como si aquello no fuese nada—.
—Pero si hacemos eso podemos cabrearlo y meternos en un problema mayor —apuntó Marta—.
—Si le parten las piernas ya te digo yo que no se vuelve a meter en su vida.
—Violencia no, por favor.
—Yo propongo contárselo a tus padres —propuso esta vez Marta—. Es lo más correcto. Si Mikel te vuelve a forzar habrá que hacer algo.
—¿Algo como qué? —preguntó Natalia con cara de susto—.
—No sé, yo no tengo ni idea. Pero denunciar... O mudarte para que te deje en paz quizas.
—Si denuncio tendré que decir que yo también vendía. No quiero acabar en la cárce —se podía ver el pánico que le daba aquello a Natalia—.
—No seas dramática —tranquilizó María—. No soy experta pero creo que no tienes por qué acabar en la cárcel. Además, literalmente te está obligando.
—No sé...
—Nat, es algo serio de verdad —llamó su atención Alba—. No deberíamos tomar decisiones a la ligera. Te lo vuelvo a decir, ¿por qué no se lo decimos a mi madre? Ella mejor que nadie va a saber qué deberías hacer.
—Pero eso sería echarme una soga al cuello, ¿cómo le voy a decir que vendo droga? No me va a dejar volver a verte en la vida.
—Podéis decirle que es para una amiga. Lo típico —propuso Marta—.
—Venga, Nat. Reconoce que es lo más sensato.
—Joder... Está bien. Pero como no me deje volver a verte, te secuestro. Avisada quedas.
—Natalia sumando antecedentes penales —la vaciló María—.
—Ya verás que todo va bien —la tranquilizó Alba acariciando au brazo para hacerle ver que estaba allí para ella—.
—Di que sí, Natalia. No estás sola. Nos tienes a todas.
—Y tanto. Como se atreva a tocarte un pelo a ti o alguien más le corto los huevos.
—Puagh. Que desagradable, Mari.
—Cambiando de tema. ¿El sábado salimos?
—¡Sí! —respondieron Marts y Natalia al unísono—.
—Reche, te quiero allí con tus amigas, que Julia es todo un espectáculo.
—Hecho. Ellas también tienen ganas de ir.
—Había pensado en invitar a Alicia también —anunció Natalia, lo cual no hizo ni pizca de gracia a Alba. Algo le hacía sentirse inferior a aquella chica que no conocía y que Natalia parecía haberle cogido tanto cariño en tan poco tiempo. No tenía razones para sentir celos, pero aún así los estaba sintiendo. Y eso era lo que más le jodía a Alba—.
—Estás que no cagas con Alicia, chiquilla.
—Ay jolín, es que hemos hecho buenas migas y ella también baila. Dejadme vivir.
—Tú invítala, cuanta más gente mejor —apoyó María—.
—Bueno, yo voy al baño y me vuelvo con mis amigas —anunció Alba levantándose de las piernas de Natalia y tratrando de deshacerse de los pensamientos negativos que se habían instalado en algún rincón de su cabeza—. Un placer visitarlas a su punto ciego, señoras.
—Te acompaño al baño, espera.
—¿Os vais a morrear en el baño? —las miró con picardía Marta a lo cual Natalia no pudo evitar soltar una risita recordando que ya se habían morreado una vez en los baños del instituto—.
—Nah, seguro que no se atr... ¡VENGA YA! —gritó María al observar la cara de su amiga—. Os habéis liado ya en los baños, ¿verdad?
—Un poquito.
—Natalia, que descarada.
—A mí no me mires que fue ella la que me arrastró dentro del baño —señaló a Alba haciéndose la inocente—.
—¡Pero bueno! La Reche empollona niña buena. ¿Cómo es posible?
—Qué suerte ser bollera y tener novia en tu instituto, oye.
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SKAM Albalia
FanfictionAlba, alumna aplicada, y Natalia, "chica mala" de manual. Dos polos totalmente opuestos, con más cosas en común de las que creen, que estudian en el mismo instituto. Fic siguiendo el formato de SKAM.
