13.03.20
[Viernes | 21:39]
Natalia abrió la puerta a Marta y María, que habían venido una semana más a pasar la tarde a su casa, y aprovechó que pasó al lado del mueble de la entrada para dejar los 20 euros que había conseguido esta semana en el parque.
—Hola. Directas a mi cuarto. Voy a por algo de picar —les dijo mientras se dirigían a su cuarto—.
—Nosotras traemos la bebida —anunció María—.
—Hola, chicas —saludó la madre de Natalia, que se quedó mirando extrañada al billete de 20 euros que había sobre el mueble—. Natalia, ¿tú sabes de dónde han salido estos 20 euros?
—Ni idea, los habrá dejado papá ahí, supongo —esquivó la pregunta y fue directa su cuarto donde la esperaban sus amigas. Prefería hablar poco, bajo ningún concepto quería que sus padres de enterasen de dónde sale ese dinero—.
—Casi te pilla —advirtió Marta cuando cerró la puerta de su cuarto—.
—Casi, pero no lo ha hecho.
—Pero podría pillarte. Tía, yo pararía de vender ya. Tarde o temprano se van a dar cuenta —le aconsejó María—.
—¿Parar justo ahora? Ni hablar. Ahora es cuando más necesitamos el dinero —negó en rotundo—.
—¿Cómo sigue tu madre?
—Mal, fatal. Ha puesto buena cara porque estáis vosotras, pero no le han pagado lo que le debían y mis padres están nerviosos todo el día.
—Si nos enteramos de algún trabajillo, avisamos —la tranquilizó Marta—.
—Bueno, cambiemos de tema. Que es viernes y no estamos para hablar de penas. ¿En qué has quedado con la empollona? —se interesó María—.
—Estamos de rollo, supongo —se encogió de hombros—.
—¿Solo rollo? Yo pensé que querías más, que esta vez estás encoñada de verdad.
—Y lo estoy. No digo que no quiera algo más. Pero nos hemos besado dos o tres veces solo, es un poco pronto para ser algo más que un rollo, ¿no?
—Macarra pero precavida —bromeó María—.
—Pues yo y Paco nos pedimos salir la primera vez que nos besamos.
—Pero tú y Paco sois unos pastelosos, un caso a parte. Desde antes de besaros ya érais marido y marida —rieron todas—. Y todavía no habéis follado, imagino —volvió a dirigirse a Natalia—.
—Claro que no, Mari.
—¿Pero quieres o no? Me preocupo por la salud sexual de mi amiga.
—Querer, quiero. Pero es pronto, aún no.
—¿Estás insegura?
—Un poco —dijo apenada—.
—Tía, tú no te achantes, nosotras te aconsejamos si hace falta. Venga, ¿qué te apetece saber? Somos tus consultoras —dio dos palmadas María para que empezase a hablar—.
—Noooo, ahora no me apetece hablar de eso, de verdad. Por ahora estoy bien con lo que tenemos. Si vamos a más, ya os pediré consejo —les prometió—.
—Vaaaale, como quieras. Cotilleamos de otra cosa.
Continuaron hablando de cotilleos varios, pero Natalia tenía más la cabeza en el dinero que necesitaba su familia y en Alba, impaciente porque llegase mañana para pasar la tarde con ella. Se decidió a enviarle un mensaje a Alba. Abrió Whatsapp ocultando la pantalla de su teléfono a sus amigas para que no pudiesen leer los mensajes.
Natalia
Tengo ganas d q llegue mañana
Albi
Ey
Yo tambien
Muchas
Pero no estamos solas en casa
Natalia
Bueno, m vale con estar contigo
Y algun piquito
Eso no hace ruido, venga
Albi
Y si mi madre entra justo cuando nos estamos dando el piquito que hago?
Natalia
Darme un buen morreo pq ya no habra vuelta atras
Albi
JAJAJAJAJAJA
Yo tambien tengo muchas ganas de estar contigo
Y si fuese a solas... mucho mejor
Se me ocurren muchas cosas que podriamos hacer
Natalia
M das alguna pista?
Albi
Comer
Pero no solo el aperitivo como el otro dia
Llegar al postre no estaría mal...
Natalia
Mira
Vamos a parar
Pq tengo a mis amigas al lado y no quiero dejar un charco debajo de mis piernas pensando en eso
Albi
JAJAJAJAJA
Me alegra saber que tengo ese efecto sobre ti
Natalia
Y yo?
Tengo ese efecto en ti?
Albi
No te voy a contestar
Prefiero que lo compruebes por ti misma
Natalia
...
...
Me has dejado dead on the floor, mija
PD: a mi tb m apetece mucho llegar al postre, pro ya sabes q yo no he hecho ESA ruta gastronomica nunca
Albi
Me ofrezco a ser tu guía culinaria personal, no te preocupes por eso
Natalia
JAJAJAJAJA
Oido cocina
Voy a volver a prestar atencion a mis amigas
Te veo mañana, rubia
Natalia bloqueó la pantalla de su móvil con una sonrisa de oreja a oreja que le iba a dejar agujetas al día siguiente. Levantó la cabeza para ver de qué estaban hablando sus amigas, había desconectado por completo de la conversación durante unos minutos, pero no había conversación ninguna. Tanto Marta como María la estaban mirando en silencio sonrientes y con picardía.
—¿Qué pasa? —se sonrojó—.
—Nada, nada. Que estás muy sonriente mirando al móvil.
—¿Nos enseñas ese vídeo tan divertido que has visto?
—¿O no es un vídeo? ¿No serán acaso mensajes de cierto humano de pelo rubio?
—¡DEJÁDME YA DE VACILAR! —agarró uno de los cojines de su cama y se lo lanzó directo a la cara de sus amigas, lo que desencadenó una guerra de almohadas—.
Y así, con los mensajes de Alba y las risas con sus amigas consiguió olvidarse un poco de todo lo que estaba sucediendo en su casa.
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Hagamos como que este fic ocurre en un maravilloso mundo paralelo sin coronavirus.
¡A quedarse en casita leyendo fics!
ESTÁS LEYENDO
SKAM Albalia
FanfictionAlba, alumna aplicada, y Natalia, "chica mala" de manual. Dos polos totalmente opuestos, con más cosas en común de las que creen, que estudian en el mismo instituto. Fic siguiendo el formato de SKAM.
