CAPÍTULO 118

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-En serio, tanto tiempo y nunca había visto esta película-. Apunté mientras nos encontrábamos en el teatro de cine que Derek había mandado a instalar en su mansión.

-En realidad ninguno la habíamos visto- rio Harry mientras comía palomitas.

-Es que habían cosas más importantes qué hacer- Respondió Thomas con algo de burla.

-¿Y eso era...?- Cuestionó Lauren sin mirar a nadie.

-Entrenar, cariño. Entrenar duro para las futuras competiciones. El lugar en donde estoy no es gratis.

-Sí, en realidad eso es lo que hemos hecho toda nuestra vida. Nuestra adolescencia se basó en nuestra carrera básicamente, pero no me arrepiento de nada-. Concluyó agregando mi prometido.

-Amo la pasión con la que hablan acerca de lo que aman-, opiné encantada.

-Mi pasión es aún más grande cuando hablo sobre ti-. Expresó y me besó.

-Uh, miren. Encontré el video que se muestra en la película-. Exclamó Lauren deslizando los dedos por la pantalla de su teléfono.

-Entonces... se supone que si lo ves recibirás una llamada justo después y te darán solo siete días más de vida-. Concluyó Thomas.

-En efecto, si no compartes el video-. Contestó Lauren con una cara macabra.

-¡Demonios! ¡Entonces ni se te ocurra ponerlo!- Suplicó Thomas tomándose en serio la broma de Lauren, y en menos de lo que pensó ella ya lo había colocado.

Lo vimos con algo de temor solo porque este daba una vibra tremendamente terrorífica.

-Entonces se supone que esa niña saldrá del poso- Supuso Thomas con los pelos de punta.

-¡Sí!- Afirmó Lauren.

-¡Wooo! Se terminó y no pasó nada-. Exclamó con alivio y al instante de haberlo hecho el teléfono inalámbrico que Derek tenía en la sala de cine sonó haciendo estremecer al chico del pánico que le dio. -¡Por favor! ¡Les ruego que no contesten!

-Pues... ha de ser casualidad-. Dedujo Harry con algo de susto y una risa nerviosa.

En realidad todos estábamos asustados, y para colmo Thomas se puso de pie y contestó, habiendo suplicado con anterioridad que nadie contestara.

-¿Hola?- Preguntó con la voz temblorosa esperando no sé qué.

-Por supuesto que nadie contestó. ¿Pero entonces por qué tanta casualidad?- Formuló Lauren metiéndole más terror a su novio.

-Hey chicos. ¿Dónde está Derek?- Pregunto Dinah extrañada.

-¡¡Derek!!- Exclamé con ironía y risas cuando lo vi sentado en uno de los últimos asientos, muriendo de la risa. Él era el que había llamado para hacer caer en la trampa a alguno.

-Eres terriblemente malvado, Derek Hoffman. Casi muero. Se me bajaron las defensas del susto-. Todos empezamos a reír.

Pasar tiempo juntos era realmente fantástico, y había sentido con ellos lo que casi nunca había sentido con mi propia familia de sangre; afortunadamente tenía a mi hermana, que como dijo mamá sabiamente antes de dejarnos partir a Brasil sin saberlo: Algún día solo nos tendríamos la una a la otra; estaba vaticinando el futuro caótico de nuestro hogar.

Como dije, todo era perfecto, pero al llegar el fin de nuestras vacaciones nos empezamos a desintegrar a causa de los múltiples oficios de cada quién: Harry se quedó un mes más en Berlín cumpliendo con los deberes de su trabajo, mientras se quedaba a vivir en casa de Dinah, que por cierto era una tremendamente lujos como la de Derek; después tuvo que devolverse a Londres, puesto que allá era donde estaba establecido, y sin embargo no dejó de comunicarse conmigo y por supuesto con su querida Dinah. Thomas se había llevado a Lauren a su mansión donde la chica era muy feliz e interesada; poco a poco superaban su tragedia y se animaban el uno al otro para no de caer: Y eso era a lo yo llamaba un gran equipo. Se había desatado un gran polémica por la salida a la luz de la edad verdadera de Lauren, que se había ventilado gracias a sus ex compañeros de clase (así es, ex compañeros porque Thomas la había convencido que no volviera a la escuela y que en cambio terminara de estudiar virtualmente).

Estando en Berlín - (Manuel Neuer)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora