Quería gritar hasta sentir que mis cuerdas vocales se desgarraran. Sentía mis ojos escocer mientras me adentraba en la implacable lluvia, corriendo. Ni siquiera tenía humor para abrir el paraguas que siempre llevaba previendo estas situaciones, nada me importaba, más que alejarme.
Cuando empecé a tiritar de frío por la humedad que me calaba a los huesos, me olvidé de correr. Solo caminé hacia el edificio principal, entré y fui dejando un rastro húmedo a mi paso. Caminé cabizbaja hacia la puerta del frente, sin saber muy bien qué haría cuando llegara ahí. Jinsol había insistido en llevarme a mi casa en cuanto corté la llamada con mi padre. Una llamada que básicamente había sido así: "Ah, ¿Qué te olvidaron en la escuela? Qué mal, es que Jimin vino u nos olvidamos del mundo entero, especialmente de ti. Ven cuando se haya ido, que es cuando volverás a existir para nosotros."
Empujé la puerta. Más lluvia. Me quedé ahí de pie, con la mente en blanco. Pudieron haber pasado cinco o diez minutos, no lo sé. Tan ensimismada estaba que me sobresalté cuando escuché a alguien junto a mí.
- ¿Chaewon?
Volteé a ver. Parpadeé varias veces, pues el agua se metía en mis ojos. Era Hyeju y me miraba con preocupación.
- ¿Qué hace aquí? -le pregunté con voz temblorosa.
-Dios, estás muy mojada. -dijo quitándose la chaqueta de su uniforme.
La miré con incredulidad.
-De agua. -me dijo muy despacio.
Solté un bufido que era una risa contenida, en realidad. Sí, de agua por su puesto.
Ella solo me puso su chaqueta en un gesto caballeresco que nunca esperé de ella. Me preguntó si estaba bien, algo que apenas si logré escuchar, pues ahora estaba ocupada familiarizándome con la sensación de la chaqueta de Hyeju puesta en mí. Era muy extraño; se sentía bien a pesar de que era de la misma tela que el mío, pero aún así se sentía distinto.
"Huele muy bien", pensé mientras me envolvía con ella. Y me sonrojé levemente por pensar esto.
-Nada... es sólo que... olvidaron venir a buscarme. -la voz me temblaba cada vez más. Seguro mañana amanecía enferma.
-Yo puedo llevarte, si quieres.
Su ofrecimiento me dejó perpleja, aunque sorprenderme me hubiera ocupado una cantidad de energía de la cual no disponía en ese momento.
-No. -contesté al fin. E iba a decir algo que me haría arrepentirme tiempo después. -No quiero ir a casa, llévame a alguna parte, pero no ahí.
No podía ni reprocharme en mi mente en aquel momento; incluso Hyeju pareció dudosa por un momento y por un momento pensé que se negaría, hasta que me puso un brazo alrededor de los hombros y me guio hacia su camioneta, con el paraguas extendido sobre nosotras.
De camino a donde fuera que Hyeju me llevaba, solo podía pensar en lo bien que se sentía la calefacción y en lo estropeado que seguramente quedaría el asiento del copiloto de Hyeju por mi culpa. Ella parecía absorta en sus pensamientos, y tal vez era mejor así.
Mi mente solo logró saltar hasta el momento en que Hyeju se puso a tocar Eleanor Rigby en el bajo. Recordaba haber querido concentrarme en algo que no fuera la indiferencia de mi propia familia, así que me dejé absorber por su interpretación. Tenía una voz limpia, muy agradable al oído. Se me erizó la piel, y no por el frío.
Le di un cumplido y pareció bastante complacida. Sonrió de una manera que no había visto, con sencillez.
- ¿Cómo supiste que me gustaba esa canción?
-No lo sabía. -su respuesta parecía sincera. -Ni siquiera sabía que te gustara la música.
-No soy un robot. -respondí y no pude evitar reír un poquito ante el comentario. -Escucho música, veo películas y me gustan cosas como a todas las personas. No sabía que de verdad cantaras tan bien.
-Lo sé, siempre me das un voto de confianza.
Me sentí un poco culpable, pero antes de que pudiera disculparme, volvió a tomar el bajo y se puso a cantar otra canción. Esta vez fue una canción que jamás había escuchado, de un ritmo parecido a una balada indie pero de ritmo bastante pegadizo. Cuando terminó, la estaba mirando fijamente, con curiosidad.
-Nunca había escuchado esa canción.
-Supongo que nadie nunca la había escuchado. -sentí algo parecido a una descarga eléctrica en la punta de los dedos... ¿qué era eso? -Es una de las mías.
Fuera lo que fuera esa sensación rara en el estómago que empecé a sentir desde que Hyeju empezara a tocar, no se sentía mal, pero me desagradaba por una razón, hasta ese entonces, desconocida.
Escucharla cantar me había traído el suficiente sosiego para decir en voz alta lo que me molestaba. Le hablé de la visita de Jimin, y de cómo me habían olvidado en la escuela. De cómo quería estar alejada de todos, incluso de Jinsol.
De repente pensé, ¿Y si quiero estar sola, por qué vine con Hyeju?
-Ya debería rime. -En serio, ¿por qué estaba aquí?
- ¿Ya? Pero aún está lloviendo.
Pero Olly no dejó que me fuera, no en ese momento, al menos. Y sinceramente, a mí tampoco se me apetecía irme. De modo que dejé que me llevara algo de comer para prolongar un poco más mi estancia.
¿Qué era eso que sentía?
¿Podía ser que... tal vez Hyeju no me desagradaba tanto como yo creía? ¿Qué cuando abandonaba sus intentos de flirtear conmigo, de verdad disfrutaba conversar con ella? ¡Estar con ella, escucharla cantar?
No. Ese no era momento de pensar en esas cosas. Un rato antes había tratado de apartar mi casa de mi mente enfocándome en la música de la chica que ahora me miraba expectante, pero ahora usaría mi casa para dejar de pensar en lo que fuera que estuviera pasando aquí sin que yo me enterara. Me levanté una vez más, ahora sí decidida a irme. Una vez más, Olly trató de impedirlo, pero esta vez no me dejaría convencer. Debía salir de ahí antes de que me explotara la cabeza entre tantas cosas.
ESTÁS LEYENDO
Cherry Popper | Hyewon
General Fiction[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
