...

188 33 2
                                        

Aquella noche dormí pesadamente y desperté unas quince horas después, acalorada y desorientada. Salí al pasillo y me encontré a Heejin con unas sábanas en los brazos.

—Ah... ¡Hola! —me saludó dejando todo en un carrito que iba empujando. — ¿Qué tal has dormido?

—Apenas si recuerdo dónde estoy. —Murmuré. Ella me sonrió comprensivamente y miró su carga. —Puedo ayudarte a recordar, si quieres. Sólo debo dejar esto en el cuarto de lavado.

— ¿Sólo tú trabajas aquí, o qué? —pregunté arrastrando las palabras.

—No, pero mamá quiere que me ocupe de todo lo que pueda. —suspiró y arrojó unas toallas encima del carrito. — ¿Tienes hambre? En cuanto me deshaga de esto voy a desayunar.

—Supongo que sí... —balbuceé.

—Podemos... —dudó un minuto, jugueteando con su brillante cabello. —Bueno, no te ves en condiciones de moverte mucho, así que, ¿te parece si regreso a tu habitación con el desayuno?

—Mmm... —murmuré a modo de asentimiento. Me pregunté si Heejin lo había captado.

—Entonces vuelvo enseguida.

Al parecer sí lo entendió, entonces. No recuerdo haber respondido, pero de repente estaba de vuelta en mi cama, la cual era dura como una piedra, pero mejor que nada. Comenzaba a dormitar nuevamente cuando alguien llamó a la puerta.

Heejin estaba frente a mí con una bolsa de papel en las manos. Había cogido un par de desayunos de McDonald's y la bendije por dentro.

—Así que... Son Hyeju. —dijo Heejin poniéndole un poco de salsa a su McBurrito.

— ¿Sí? —pregunté mientras masticaba mi McMuffin.

—Sólo quería decir tu nombre en voz alta.

— ¿Y tú eres Heejin...?

—Jeon. —respondió de inmediato. —Seguro que verás a mi madre por ahí. Ella es la doctora Jeon Soyeon.

—Una doctora, ¿eh? —alcé las cejas. —Y una hija que va a Caltech...

—Que irá a Caltech. —corrigió ella con una sonrisa.

— ¡Ja, lo sabía! ¿Qué edad tienes?

—Diecinueve, ¿y tú?

—Dieciocho. Estaba segura de que rondábamos casi la misma edad.

— ¿Ah sí? ¿Te interesaba mi edad?

—Algo, sí. —admití. Le miré y la sorprendí mirándome con expresión embelesada.

—Bueno, pues ahora sabes que tenemos la misma edad.

— ¿Y por qué tu madre hace que trabajes en el hotel?

—Ella insiste en que debo aprovechar el tiempo para hacer algo productivo. —dio otra mordida a su burrito. —Además, el hotel no atraviesa su mejor etapa.

— ¿Es por eso que sus precios son tan bajos? Discúlpame si me alegro por esto.

Acababa de conocer a Heejin, pero por alguna razón sentía que podía bromear con ella.

—Bueno, eso...

De repente se puso muy nerviosa, pero no de la forma insulsa de antes, sino de verdad. Fruncí el ceño, preocupada.

— ¿Pasa algo?

—No debería decirte esto, pero... —se alisó el cabello. —Bueno, el hotel se ha creado cierta fama.

Cherry Popper | HyewonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora