[AU] Park Chaewon es la presidenta de Blockberry Creative, una importante cadena comercial de golosinas, quien hace declaraciones homófobas en estado de ebriedad. Cuando esto afecta la imagen de su compañía, ¿qué desesperada acción puede cometer ell...
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Tengo una especie de problema: pensé que Jisung había olvidado por completo aquello de acompañarme a mi baile de graduación. Esperaba que no le diese importancia y que lo barriera debajo de la alfombra como solía hacer con muchas otras cosas, pero para mí desgracia no sólo lo recordó a la perfección, sino que estaba dispuesto a cumplirlo de verdad. Para ser franca, lo único que en serio me emocionaba respecto al evento era que al fin vería el fruto de tantos meses de planeación y arduo esfuerzo... Además de eso no es que se me apeteciera demasiado pasarla bailando y viendo cómo mis compañeros presumían ante sus amigos las reservaciones de hoteles que tenían para esa noche. Ahora que conocía un poco mejor a Jisung podía estar segura de que él también dejaría caer algún comentario "inocente" al respecto y sentí ganas de clavarme las uñas en la cara y arrancármela a tiras, pero como siempre no dejé ver nada de esto y la pasé mirando al frente mientras mis pasos resonaban en el pasillo por encima del bullicio matutino... Eso fue hasta que Seo me invitó a asistir con él.
No, a partir de ese momento me la pasaría revisando papeles. No importaba si volvía a caer por las escaleras y ahora no estaba la reina para salvarme, al menos eso me haría lucir tan ocupada que de seguro nadie se atrevería a importunarme. No me parecía atractiva la idea de decirle a todo mundo que iba a asistir al evento del año con un sujeto al que prácticamente nadie conocía. Pero por supuesto podía contar con que cierta pelinegra curiosa me abordara mientras caminaba hojeando cualquier cosa. Maldije por lo bajo cuando la sentí próxima a mí y su distintivo aroma me inundó.
Seré sincera: me la pasé evitando este momento lo más que pude. Cada que veía tan siquiera un atisbo de su persona yo me daba la media vuelta y me marchaba. Verla me haría evocar todo lo de los días previos, con sensaciones incluidas y no estaba ni cercanamente preparada para lidiar con eso, no cuando las cosas seguían frescas en mi mente. No cuando al bañarme terminaba tocándome, pensando en aquel túnel oscuro o en la tarde en que empezó todo.
Así que ahí estaba, escapando de Hyeju mientras esta me saludaba con voz alegre y caminaba junto a mí. Arrugué involuntariamente las hojas que llevaba en las manos al no poder controlar el ligero temblor que se apoderó de mis músculos, pero ella no pareció notarlo.
—Hola, Hyeju. —le respondí el saludo. La miré de reojo y apenas al verla me puse nerviosa. Era toda una suerte que se me diese tan bien conservar mi careta de tranquilidad bajo cualquier circunstancia.
—Deberías prestar más atención por dónde caminas. La última vez estuve yo para salvarte, pero...
—Estamos en la planta baja. —dije lo obvio con afán de cortar de inmediato la conversación, pero yo ya estaba sudando imperceptiblemente. Revolví las hojas que llevaba en la mano pensando que tal vez eso me haría ver como si estuviese enfrascada en lo mío. Su expresión era de contrariedad y por el rabillo del ojo vi que se humedecía los labios antes de decir algo que me haría parar de inmediato, pues no me lo esperaba.
—Alguien me ha dicho que ya tienes con quién ir al baile.
Yo no sabía si debía responder o por el contrario quedarme callada y me la pasé boqueando, tratando de sacar alguna respuesta de mi cerebro, pero por lo visto esto no iba a ser así.
—No es tu asunto. —fue todo lo que pude decirle y continué con mi camino, mientras mi cabeza hervía de ideas. Me preguntaba qué pensaría ella y me reprendí porque en realidad tendría que haberme dado igual.
— ¿Quién es? ¿Algún pringado de la clase de química? ¿O alguno de tus compañeros del equipo de natación?
Aquello casi me hizo poner los ojos en blanco, rompiendo mi imagen de estoicidad. Por supuesto que Hyeju pensaría algo así, porque al fin y al cabo en ese concepto me tenía ella: el de una nerd deportista.
—No lo conoces. —traté de zanjar el asunto enseguida.
— ¿Y quién es, entonces?
En ese punto comencé a rayar las hojas aparentando estar haciendo algo de suma importancia, cosa que pareció creerse por completo y fue todo un alivio que no alcanzara a ver que en realidad las hojas ya estaban humedecidas por la sudoración nerviosa de mis manos. Necesitaba cortar de cuajo el tema así que convine que decirle el nombre no haría daño, ya que al fin y al cabo no lo conocía.
—Han Jisung.
Me metí al club de fotografía –la primera área segura que estuvo a mi alcance –y casi le di un portazo en la cara. Me aparté de la puerta temiendo que pudiera escucharme y en su lugar me apoyé descuidadamente en una pared, haciendo ejercicios de respiración y secándome las manos en el pantalón, pensando en cosas como los elementos químicos ordenados por masa atómica. Era un buen ejercicio que me ahorraba el suplicio de pensar en Hyeju, a quien ya empezaba a conocer tan bien que sabía que seguro estaba ahí, aún de pie ante la puerta y preguntándose quién demonios era Han Jisung.
— ¿Park? ¿Estás bien?
Beom estaba frente a mí con expresión preocupada, su mano alargada hacia mí y dudando de si debía tocarme. Igual y no era buena idea hacerlo, porque tal vez fuese contagiosa mi ridiculez.
— ¡Sí! —respondí con efusividad esperando que se la creyera, aunque no parecía ser el caso pues me seguía mirando con suspicacia. —Pasaba por aquí y he pensado que tal vez necesiten un par de manos extra.
Me miró con detenimiento, como si estuviese buscando una mentira, pero no pareció encontrar nada raro. Soltó un suspiro de alivio y me puso la mano en el hombro.
—Caes como una bendición. Estamos vueltos locos aquí.